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marzo 23, 2022

Análisis y Tecnología Deportiva

Una década de innovaciones tecnológicas en el deporte

By Martín Sacristán.

Nunca antes como en la última década había influido tanto la tecnología en el deporte. Pero esta vez no ha sido por grandes descubrimientos que antes no existieran, sino por su aplicación. Es lo que los especialistas llaman innovaciones incrementales, capaces de mejorar el valor de productos ya existentes. Los smartphones y el sistema combinado de comunicación vía wifi y bluetooth de los ordenadores ha hecho más fácil incorporar los datos de sensores, chips y sistemas de medición. 

 

Lo que sí ha supuesto un cambio tecnológico radical en estos años ha sido la adopción por casi todo el mundo profesional de la innovación abierta. Un sistema que incorpora profesionales y empresas externas a las organizaciones para promover el flujo interno y externo del conocimiento. Esto se tradujo en los hubs con los que cuentan hoy la mayoría de grandes equipos y ligas del mundo. Junto a  las startups interesadas en desarrollar productos, se ha conseguido mejorar su diseño y funcionalidad. 

 

Los hubs no se limitan a los equipos y ligas. También una serie de ciudades en todo el mundo han comenzado a posicionarse como líderes en la innovación sportstech, medida por la inversión total en estos lugares y el importe alcanzado en las rondas de financiación de startups. Desde 2015 lidera el ranking Nueva York, seguida por Pekín, San Francisco, Wuhan y Guangzhou. En Europa tan solo Londres aparece en el top 15. 

Los microchips y su ubicación, smartballs y trackers

Durante una década, la gran cuestión sobre la captura y análisis de datos mediante microchips se ha centrado en dónde ubicarlos. Los chips en balones y pelotas reivindicaron su capacidad para medir datos difíciles de obtener con otros sistemas: la velocidad de giro, eje de rotación, velocidad, trayectoria y ubicación. La otra tendencia fueron incorporarlos a sistemas que el jugador llevara encima, sumando datos de su movimiento, velocidad y respuesta a los fisiológicos. Ambos suponen un valor directo para el equipo técnico y el entrenador, destinados a mejorar la capacidad individual y de equipo. 

 

La NFL fue una de las primeras ligas en incorporar la primera opción, poniendo chips en todos sus balones, para todos los encuentros, aunque no se ha demostrado un sistema de obtención de datos superior al resto. Donde han resultado más útiles es para identificar los aspectos del movimiento del deportista que más influyen en provocar las lesiones lesión, así como las áreas a trabajar para recuperarla y evitar que vuelva a producirse.

 

La previsión futura es que los sistemas de chips evolucionen para integrarse en el equipamiento deportivo, simplificándose más y superando el problema de su alimentación eléctrica, un aspecto especialmente crítico en el caso de las smartballs. 

 

La inteligencia artificial en los sistemas de apoyo al arbitraje

Actualmente hay consenso en que la solución tecnológica más viable para ayudar a los árbitros a ser más objetivos puede ser poner un wearable en las piernas de los jugadores, o en otras partes de su cuerpo según el deporte, que determinarán su posición exactaa ayudados por las imágenes de las cámaras. Precisamente esto es lo que ha hecho la FIFA al autorizar el uso en entrenamientos de la Bundesliga y la Premier League del sistema de ChyronHego, que además se aplicará experimentalmente en los encuentros de Qatar 2022. 

 

La diferencia fundamental de esta innovación incremental es reducir el tiempo de espera para el análisis de las situaciones no reglamentarias, y es ahí por donde pasa la mejora futura de todos los sistemas de arbitraje. 

 

La diferencia entre acudir o no al estadio, en dos claves.

Todos los especialistas están de acuerdo en que la experiencia en vivo ya no es interesante para el aficionado si no puede compartir su experiencia en redes, e interactuar con otros usuarios. El uso de móviles en estadios está creciendo un 70% anual, y a menudo se alude a la implantación del 5G como recurso tecnológico para dar respuesta a esta demanda. Pero tan importante para conseguirlo como el 5G es la Wifi 6, adoptada de forma masiva el último año por estadios de todo el mundo, en previsión de atraer de nuevo a todo el público tras la pandemia. Un claro ejemplo es el Rocket Mortgage Fieldhouse de los Cleveland Cavaliers (NBA) que ha duplicado los puntos de acceso, otorgando a cada punto la conectividad simultánea para 16.000 espectadores, con velocidad de 25MB en cada asiento. La Wifi 6 proporciona los carriles en la gran autopista del 5G. 

 

Pero esta conectividad no solo alimenta al aficionado, sino al Big Data, permitiendo analizar los comportamientos e incorporar cambios que mejoren la experiencia, e inciten al aficionado a volver. En una década los asistentes a la Super Bowl han incrementado por siete el intercambio de datos a través de la wifi del estadio. Y se han visto incrementos semejantes en encuentros de todo el mundo. Ese caudal de datos va a seguir creciendo, y es un verdadero tesoro para la planificación deportiva, si sabe aprovecharse.

 

Con ese datos llegamos a la verdadera clave del horizonte 2030. Si la pasada década fueron los dispositivos los motores de transformación del deporte, ésta lo será el aprovechamiento que se haga de sus datos. La interpretación, el análisis y el uso de todo ello en las decisiones estratégicas marcará el cambio que ya está produciéndose.

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