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21 octubre, 2020

SPRINT, ¿ENEMIGO O AMIGO EN LA PREPARACIÓN DEL FUTBOLISTA?

Rendimiento Deportivo

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Una de las principales características del fútbol actual es el incremento de las acciones realizadas a alta velocidad. Su importancia es tal que, en la mayoría de ocasiones, los goles y acciones decisivas del juego vienen precedidos de sprints.1 Por otro lado, también hay que tener en cuenta que la lesión más prevalente entre los futbolistas,2 la lesión de los músculos isquiosurales, en más de la mitad de las ocasiones se produce durante un sprint.3 Esta doble vertiente coloca al sprint en una tesitura paradójica: el rendimiento final en el fútbol se relaciona con la capacidad de llevar a cabo acciones veloces pero, a su vez, éstas incrementan el riesgo de lesión.

Esto podría llevarnos a convertir al sprint en “un enemigo” a evitar durante la preparación de los jugadores. En cambio, según expertos como Jurdan Mendiguchia o Jean-Benoît Morin, el sprint debería ser “medio y objetivo de cualquier estrategia de prevención eficaz”,4 convirtiéndose en una potencial “vacuna” para la lesión de los músculos isquiosurales. Esto contrasta con las estrategias de prevención de lesiones más habituales, las cuales obvian en muchas ocasiones la interacción de los múltiples factores de riesgo implicados en la acción del sprint y focalizan factores de forma aislada como, por ejemplo, la fuerza. Además, un problema asociado es que la fuerza se suele trabajar y evaluar en acciones a baja velocidad y en patrones de movimiento que no son específicos del sprint.5 Por ello, las demandas requeridas para mejorar la fuerza de este grupo muscular durante los protocolos habituales “se quedan cortas” si se comparan con las de una acción de juego real.4 Por ejemplo, los ejercicios habituales de fortalecimiento demandan entre el 18-75% de la actividad electromiográfica que alcanzan los isquiosurales durante el sprint.6

Con todo ello, la prevención de lesiones de los músculos isquiosurales requiere de un enfoque global en el que el propio movimiento de sprint debe colocarse en el centro de los programas de prevención. Esto coincide con los datos de un estudio que vio que aquellos jugadores que ejecutaban acciones a más del 95% de su máxima velocidad tenían menos riesgo de lesionarse que aquellos que lo hacían al 85%.7 De esta manera, la exposición regular a acciones de sprint parece actuar como una “vacuna”, reduciendo el riesgo de lesión muscular.4

Esta propuesta metodológica concuerda con un estudio de consenso recientemente publicado8 en el que han participado miembros del cuerpo médico del FC Barcelona en el que se sugiere que el entrenamiento de sprint puede ser una de las estrategias más efectivas para disminuir lesiones. A pesar de que a nivel conceptual la propuesta es coherente, no existe todavía evidencia experimental que confirme al sprint como un ejercicio que ayude a reducir la incidencia de lesiones en la zona de la musculatura isquiosural. Por ello, investigadores de prestigio como Jurdan Mendiguchia o Pedro Jiménez-Reyes han publicado recientemente un estudio en el que comparan los efectos sobre el rendimiento en acciones de alta velocidad y la arquitectura muscular del entrenamiento excéntrico de isquiosurales (grupo “nórdico”), una de las propuestas metodológicas más utilizadas, con el entrenamiento de sprint (grupo “sprint”) (adjuntamos el programa de entrenamiento de sprint, Tabla 1).9

Tabla 1. Contenidos del entrenamiento de sprint.9

Los resultados mostraron que el grupo “sprint” consiguió mejoras de tamaño pequeño a grande en las variables del rendimiento de sprint (fuerza máxima, potencia máxima, el máximo valor del ratio de fuerza), exceptuando la velocidad máxima (Figura 1). En cambio, se observaron cambios negativos o triviales en el grupo “nórdico” o el grupo “fútbol” (siguió entrenando de forma habitual). En relación a la arquitectura de la porción larga del bíceps, el grupo “sprint” aumentó en mayor medida su longitud (grupo “sprint” 16% vs grupo “nórdico” 7%) (Figuras 1 y 2).

Figura 1. Magnitud de los cambios pre y post en el rendimiento del sprint. v0: Velocidad máxima; F0 = fuerza máxima; Pmax = potencia máxima; RFmax = máximo valor del ratio de fuerza; 5 m: tiempo de sprint de 5 m; 20 m: tiempo de sprint de 20 m.9
Figura 2. Magnitud de los cambios pre-post en las principales variables arquitectónicas de los músculos isquiosirales. FL-2L: longitud de la fascia media para las dos piernas; PA-2L: ángulo de peneación medio para las dos piernas; Grosor BLFh 2l: Grosor medio de las dos piernas de la cabeza larga del bíceps femoral.9

Cabe destacar que los jugadores de fútbol con cabezas del bíceps femoral más cortas (<10,56 cm en promedio) tienen hasta cuatro veces más riesgo de lesión por distensión de los isquiosurales que los jugadores con fascículos más largos.10 Así, por cada 0,5 cm de aumento de longitud, disminuye ~74% el riesgo de lesión. Por ello, tal y como podemos ver en el artículo de Mendiguchia y colaboradores,9 el grupo “nórdico” aumentó de media ~0,7 cm, mientras que el grupo sprint lo hizo ~1,6 cm. De esta forma, presumiblemente un programa de entrenamiento integral de sprint reduciría en mayor medida el riesgo de lesión de isquiosurales.

Por otro lado, tal y como se ha visto en un estudio que analizó la evolución del perfil fuerza-velocidad-potencia a lo largo de una temporada en un equipo de la Primera División Española,11 la fuerza y potencia máxima alcanzan sus valores máximos durante la mitad de la temporada, pero descienden en el tramo final. De esta forma, un programa de sprint podría ser eficaz para contrarrestar la disminución observada a lo largo de la temporada.

Conclusión

En resumen, tal y como sugieren Pascal Edouard y colaboradores, “los jugadores y entrenadores deben considerar el sprint como un proceso de mitridatización”. Es decir, exponerse al “veneno”(en este caso acciones de alta intensidad) poco a poco con el objetivo de incrementar la protección ante este estímulo agresivo.4 Por ello, el sprint, lejos de ser parte del problema, pasa a formar parte de la solución. Basándonos en todo lo expuesto, la planificación e implementación con cautela del entrenamiento de sprint a alta velocidad en momentos determinados debería formar parte de un programa integral del jugador que tenga como objetivo aumentar el rendimiento y atenuar el riesgo de lesión.

 

 

 

 

Adrián Castillo

 

 

 

 

Referencias:

  1. Faude, O., Koch, T. & Meyer, T. Straight sprinting is the most frequent action in goal situations in professional football. J. Sports Sci. 30, 625–631 (2012).
  2. Ekstrand, J., Waldén, M. & Hägglund, M. Hamstring injuries have increased by 4% annually in men’s professional football, since 2001: a 13-year longitudinal analysis of the UEFA Elite Club injury study. Br. J. Sports Med. 50, 731–737 (2016).
  3. Arnason, A., Andersen, T. E., Holme, I., Engebretsen, L. & Bahr, R. Prevention of hamstring strains in elite soccer: an intervention study. Scand. J. Med. Sci. Sports 18, 40–48 (2008).
  4. Edouard, P. et al. Sprinting: a potential vaccine for hamstring injury. Sport Perform Sci Reports 1, 1–2 (2019).
  5. Guex, K. & Millet, G. P. Conceptual framework for strengthening exercises to prevent hamstring strains. Sports Med. 43, 1207–1215 (2013).
  6. van den Tillaar, R., Solheim, J. A. B. & Bencke, J. Comparison of hamstring muscle activation during high-speed running and various hamstring strengthening exercises. Int. J. Sports Phys. Ther. 12, 718 (2017).
  7. Malone, S., Roe, M., Doran, D. A., Gabbett, T. J. & Collins, K. High chronic training loads and exposure to bouts of maximal velocity running reduce injury risk in elite Gaelic football. J. Sci. Med. Sport 20, 250–254 (2017).
  8. McCall, A. et al. Exercise-Based Strategies to Prevent Muscle Injury in Male Elite Footballers: An Expert-Led Delphi Survey of 21 Practitioners Belonging to 18 Teams from the Big-5 European Leagues. Sport. Med. 50, 1667–1681 (2020).
  9. Mendiguchia, J. et al. Sprint versus isolated eccentric training: Comparative effects on hamstring architecture and performance in soccer players. PLoS One 15, e0228283 (2020).
  10. Timmins, R. G. et al. Short biceps femoris fascicles and eccentric knee flexor weakness increase the risk of hamstring injury in elite football (soccer): a prospective cohort study. Br. J. Sports Med. 50, 1524 LP – 1535 (2016).
  11. Jiménez-Reyes, P. et al. Seasonal Changes in the Sprint Acceleration Force-Velocity Profile of Elite Male Soccer Players. J. Strength Cond. Res. (2020).

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