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5 mayo, 2020

¿SE DEBE REANUDAR LA COMPETICIÓN DURANTE LA EMERGENCIA SANITARIA?

Salud y Bienestar

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En el año 2007 se publicaba una revisión sobre el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS-CoV) (1) en la revista Clinical Microbiology Reviews que concluía: “La presencia de una gran cantidad de virus similares al SARS-CoV en los murciélagos, junto con la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China, puede ser una bomba a largo plazo. La posibilidad de la reaparición del SARS y otros virus de animales o de laboratorios hace necesario que se tomen medidas”.

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretaba el estado de pandemia mundial por el SARS-CoV-2, conocido como COVID-19, llamando a los gobiernos a tomar medidas urgentes para atenuar la transmisión de la enfermedad. Debido a que en un principio no se conocían datos certeros de propagación ni la fisiopatología de la enfermedad, y a que no había modelos de referencia en los que poder basarse, hubo una brecha de tiempo en la que no se tomaron medidas restrictivas y el número de contagios se disparó, sobre todo en Europa. Pero tras conocer los primeros estudios sobre el virus y que las medidas en China empezaban a dar sus frutos, países como España e Italia decretaron el estado de alarma.

Los modelos matemáticos estimaron que el número básico de reproducción (número promedio de personas a las que una persona infectada transmitirá la enfermedad) podría estar entre dos y tres (2) (Figura 1). Así, los eventos deportivos que congregan a un gran número de personas podían suponer un foco de transmisión importante debido a la elevada contagiosidad del virus. Por ello, toda actividad deportiva se detuvo. La Liga de fútbol italiana paró su competición el 8 de marzo, la española el 12 de marzo, e incluso los Juegos Olímpicos han tenido que posponer un año su celebración.

Figura 1. Estimación del número de reproducción básico de las diferentes enfermedades infecciosas. En el caso del COVID-19, diferentes estimaciones sugieren que cada infectado contagia a un rango de 2 a 2.7 personas (3).

Pasado ya un mes de confinamiento y debido a que Italia parece que ha alcanzado el “pico” de la curva (Figura 2), algunos clubes ya empiezan a solicitar volver a los entrenamientos para no perder la condición física. Ante esta situación, una editorial publicada en la prestigiosa revista British Journal of Sports Medicine (4) firmada por un grupo de profesionales médicos de gran relevancia como Alessandro Corsini (Inter de Milán), Piero Volpi (Inter de Milán), Gian Nicola Bisciotti (París Saint-Germain Football Club) y Cristiano Eirale (París Saint-Germain Football Club) reclama “una llamada de atención a toda la comunidad médica del fútbol para que recomiende la máxima precaución a las autoridades competentes ante la decisión de reiniciar la actividad deportiva”. Según la ley italiana de 1995, los médicos de los equipos son responsables de la salud de los futbolistas, por lo que se oponen a que se reanude la competición antes de que la situación haya mejorado.

Figura 2. Número de muertes diarias en diferentes países hasta el día 5 de mayo. Las pruebas limitadas y la atribución de la causa de la muerte pueden hacer que el número de muertes confirmadas no sea un recuento exacto del número real de muertes por COVID-19. Fuente: Our World in Data; European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC).

Además, las consecuencias para la salud no se conocen completamente. A pesar de que los jugadores son jóvenes y no tienen comorbilidades asociadas (obesidad o hipertensión) (5), lo que reduce el riesgo de mortalidad por el virus, podrían desarrollar insuficiencia respiratoria severa que requiriera ingreso hospitalario (4). Estudios recientes señalan también que un subgrupo de pacientes desarrolla lo que se denomina “síndrome de tormenta de citoquinas”, una respuesta hiper-inflamatoria que promueve una liberación aberrante de citosinas como la IL-6 (6) que puede provocar fallo sistémico y en algunos casos la muerte (7). Por otra parte, ya que el fútbol es un deporte que moviliza a muchos trabajadores en su día a día y, además, existe mucho contacto entre los jugadores, la posibilidad de un nuevo repunte del virus sería elevada.

Por ello, y dada la imprevisibilidad de la clínica asociada al virus, los expertos no creen conveniente exponer a los jugadores al riesgo de contraer la enfermedad y “ven necesario establecer las condiciones de seguridad en base al principio de ‘máxima precaución’ para poder reanudar las actividades deportivas”.

Por otro lado, una pregunta que se hacen los responsables médicos es si es ético acometer este riesgo tal y como están los sistemas de salud de los países afectados. Hospitales y, sobre todo, unidades de cuidados intensivos, han visto desbordados sus servicios, de manera que reiniciar las competiciones podría poner en riesgo la vida de personas y alterar todavía más la estabilidad de los servicios sanitarios.

Así, antes de reanudar las competiciones, es necesario valorar las secuelas que puede provocar el COVID-19 en los jugadores y poner también sobre la balanza las posibles consecuencias que puede tener un regreso acelerado para los sistemas de salud. Tomar decisiones con miradas puestas en el corto plazo puede provocar que la recuperación sea todavía más lenta y difícil.

 

 

Adrián Castillo

 

Referencias

  1. Cheng VCC, Lau SKP, Woo PCY, Yuen KY. Severe acute respiratory syndrome coronavirus as an agent of emerging and reemerging infection. Clin Microbiol Rev. 2007 Oct;20(4):660–94. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17934078
  2. Wu JT, Leung K, Leung GM. Nowcasting and forecasting the potential domestic and international spread of the 2019-nCoV outbreak originating in Wuhan, China: a modelling study. Lancet. 2020 Feb 29;395(10225):689–97. Available from: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30260-9
  3. Callaway E, Cyranoski D, Mallapaty S, Stoye E, Tollefson J. The coronavirus pandemic in five powerful charts. Vol. 579, Nature. England; 2020. p. 482–3.
  4. Corsini A, Bisciotti GN, Eirale C, Volpi P. Football cannot restart soon during the COVID-19 emergency! A critical perspective from the Italian experience and a call for action. Br J Sports Med [Internet]. 2020 Mar 24;bjsports-2020-102306. Available from: http://bjsm.bmj.com/content/early/2020/03/26/bjsports-2020-102306.abstract
  5. Petrilli CM, Jones SA, Yang J, Rajagopalan H, O'Donnell LF, Chernyak Y, et al. Factors associated with hospitalization and critical illness among 4,103 patients with COVID-19 disease in New York City. medRxiv. 2020 Jan 1;2020.04.08.20057794. Available from: http://medrxiv.org/content/early/2020/04/11/2020.04.08.20057794.abstract
  6. Ritchie AI, Singanayagam A. Immunosuppression for hyperinflammation in COVID-19: a double-edged sword? Lancet. 2020 Apr 4;395(10230):1111. Available from: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30691-7
  7. Mehta P, McAuley DF, Brown M, Sanchez E, Tattersall RS, Manson JJ. COVID-19: consider cytokine storm syndromes and immunosuppression. Lancet. 2020 Mar 28;395(10229):1033–4. Available from: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30628-0

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