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octubre 18, 2022

Fútbol
Nutrición

 ¿Qué deben comer los futbolistas de élite en los días de entrenamiento?

By BIHub Team.

El fútbol profesional está en constante evolución y hoy en día exige a los jugadores unos requisitos físicos y técnicos muy elevados. En un panorama tan estricto, la nutrición juega un papel integral fundamental en la optimización del rendimiento de los futbolistas de élite durante el entrenamiento y los partidos, y también en el mantenimiento de su salud general durante toda la temporada. 

 

Como el propio fútbol, la ciencia detrás de la nutrición deportiva también está evolucionando rápidamente y los profesionales deben estar atentos a los nuevos descubrimientos e innovaciones, así como a enfocar y apoyar la nutrición sobre los alimentos. De este modo, la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) reunió a un grupo de expertos en nutrición deportiva, así como a profesionales que trabajan con clubes de fútbol de élite y asociaciones/federaciones nacionales, para emitir una declaración de expertos (James Collins et al., UEFA expert group statement on nutrition in elite football. Current evidence to inform practical recommendations and guide future research, 2020). sobre varios temas relevantes en la nutrición en el fútbol de élite. Uno de los puntos importantes del documento es el apartado especial de nutrición para los días de entrenamiento.

Las bases de la nutrición durante los entrenamientos

Si bien hay mucha investigación sobre las demandas físicas de los partidos (ver ref. 1-3), el análisis detallado de las cargas de entrenamiento habituales de los futbolistas de élite es comparativamente reciente y sigue siendo limitado (ver ref. 4-7). Además, las cargas de entrenamiento diarias absolutas dependen de muchos factores, incluida la fase de la temporada (ver ref. 7 ), la posición del jugador (ver ref. 7 ), la filosofía del entrenador (ver ref. 6, 7), la frecuencia de los partidos (ver ref. 8), el estado del jugador (ver ref. 6), los objetivos de entrenamiento específicos del jugador o la rehabilitación de una lesión (ver ref. 9).

 

A estas variables se añade el hecho de que las sesiones de entrenamiento en el gimnasio y en el campo no siempre se realizan en una secuencia sistemática y estructurada (ver ref. 10) y el orden de estas sesiones puede influir en la ingesta habitual de macronutrientes de los jugadores (ver ref. 11). De hecho, tanto la ingesta diaria absoluta como la distribución de la ingesta de macronutrientes tienen la capacidad de afectar el rendimiento y la recuperación del entrenamiento, así como de modular las adaptaciones al entrenamiento.

 

Requerimientos de carbohidratos durante los entrenamientos

 

Las moléculas de glucosa (claves para mantener el esfuerzo durante más tiempo) se obtienen principalmente a partir de los carbohidratos ingeridos con la dieta, o a través de los depósitos de glucógeno. Dado el papel del glucógeno muscular y hepático en el apoyo a la producción de energía durante los partidos (ver ref. 12), es importante considerar su contribución a los objetivos de entrenamiento. 

 

Teniendo en cuenta que las cargas diarias absolutas son más bajas en los días de entrenamiento típicos (es decir, una sesión al día en un microciclo de un partido a la semana, por ejemplo), junto con el hecho de que los jugadores normalmente no realizan ningún entrenamiento estructurado adicional fuera del club, las ingestas diarias aproximadas de entre 3 a 6 g/kg de BM (body mass, masa corporal en castellano) pueden ser suficientes para promover el abastecimiento de combustible y la recuperación. Entre los carbohidratos podemos destacar el arroz la pasta, la harina o el pan.

 

Requerimientos de proteínas durante los entrenamientos 

El entrenamiento diario de fútbol ejerce tensión y daño celular en los tejidos musculoesqueléticos y tendinosos, lo que genera la necesidad de remodelar y reparar estas estructuras que contienen proteínas para mantener y mejorar su integridad y función. Los jugadores pueden beneficiarse de la provisión de mayores cantidades de proteína que las que necesita la población general. 

 

La dosis diaria recomendada de proteínas es de 0,8 g/kg BM/día en Europa (ver ref.13), pero las ingestas más altas de hasta 1,6–2,2 g/kg BM/día parecen mejorar la adaptación al entrenamiento (ver ref. 14). Tales niveles de ingesta de proteínas se pueden lograr fácilmente con una dieta mixta siempre que la ingesta de energía sea suficiente para satisfacer las demandas del entrenamiento (ver ref. 15). 

 

Requerimientos de grasa durante los entrenamientos 

La grasa dietética (grasas y aceites comestibles que pueden ser de origen animal o vegetal como las provenientes del salmón o el aceite de oliva) es una parte importante de la nutrición de entrenamiento de un jugador como fuente de energía, vehículo para la ingesta y absorción de vitaminas liposolubles y fuente de ácidos grasos esenciales. 

 

A menudo se recomienda a los atletas que ajusten la ingesta de grasas para permitir que se cumplan los requisitos de proteínas y carbohidratos dentro de los objetivos de energía total y seguir las pautas comunitarias con respecto a la ingesta mínima de ácidos grasos trans y precaución con la ingesta de grasas saturadas. Esto generalmente conduce a la ingesta recomendada de grasas del 20 % al 35 % de la energía dietética total

 

Requerimientos de micronutrientes esenciales durante los entrenamientos

 

Para los futbolistas de élite, las demandas tanto del entrenamiento como de los partidos también pueden aumentar los requisitos de algunos micronutrientes para respaldar los procesos metabólicos dentro del cuerpo. Hay muchas clasificaciones diferentes de micronutrientes, incluyendo vitaminas, minerales y oligoelementos esenciales como la vitamina D, el hierro o el calcio, para el crecimiento y desarrollo óptimo del cuerpo. 

 

Vitamina D 

La vitamina D es un tema controvertido en la nutrición deportiva ya que se ha detectado que las concentraciones séricas (relación entre la cantidad de sustancia por unidad de volumen) de vitamina D inadecuadas afectan la función muscular y la recuperación (ver ref. 16) y comprometen la salud inmunológica (ver ref. 17), por lo que es esencial que los jugadores de fútbol con deficiencia sean identificados y tratados en consecuencia. 

 

Se trata de una vitamina única en el sentido de que se puede sintetizar en la piel a través de la exposición a la luz solar, y menos del 20 % de las necesidades diarias generalmente provienen de la dieta (ver ref. 18).  Hay que tener en cuenta que es una vitamina estacional con diferencias según época del año y lugar geográfico.

 

Hierro 

El hierro es el componente funcional de la hemoglobina (proteína del interior de los glóbulos rojos que transporta oxígeno desde los pulmones a los tejidos y órganos del cuerpo) y la mioglobina (proteína pequeña capaz de atrapar el oxígeno en el interior de las células musculares para que estas produzcan la energía suficiente para la contracción muscular). Por lo tanto, la deficiencia de hierro (que puede identificarse mediante análisis de sangre), incluso sin anemia, puede tener implicaciones negativas para el rendimiento aeróbico (ver ref. 19–21). Es interesante tener en cuenta que, siempre que sea posible, el hierro debe consumirse de fuentes altamente biodisponibles, incluidas la carne y los mariscos

 

Calcio 

El calcio es importante para el mantenimiento de los tejidos óseos, el músculo esquelético y la contracción cardíaca y la conducción nerviosa. La mayor reserva de calcio en el cuerpo se encuentra en el esqueleto y esta reserva se moviliza cuando la ingesta dietética es inadecuada, lo que lleva a la desmineralización del tejido óseo a través de la acción de la hormona paratiroidea. 

 

Los productos lácteos son las principales fuentes dietéticas de calcio, pero también se encuentran en vegetales de hojas verdes, nueces y frijoles de soja. La dieta de un deportista debe incluir una ingesta mayor de 1500 mg/día para optimizar la salud ósea en casos de deficiencia energética relativa en el deporte (RED-S, del inglés, Relative Energy Deficency in Sport, una patología causada por un desequilibrio entre el gasto energético y la ingesta calórica que se da en deportistas de élite) ver ref. 22. 

 

Fuentes:
1  Bush M, Barnes C, Archer DT, et al. Evolution of match performance parameters for various playing positions in the English premier League. Hum Mov Sci 2015;39:1–11.
2 Reilly TT. A motion analysis of work rate in different positional roles in professional football match play. Journal of Human Movement Studies 1976;2:87–97. 
3  Russell M, Sparkes W, Northeast J, et al. Changes in acceleration and deceleration capacity throughout professional soccer Match-Play. J Strength Cond Res 2016;30:2839–44. 
4  Anderson L, Orme P, Di Michele R, et al. Quantification of training load during one-, two- and three-game week schedules in professional soccer players from the English premier League: implications for carbohydrate periodisation. J Sports Sci 2016;34:1250–9. 
5  Akenhead R, Harley JA, Tweddle SP. Examining the external training load of an English premier League football team with special reference to acceleration. J Strength Cond Res 2016;30:2424–32. 
6  Anderson L, Orme P, Di Michele R, et al. Quantification of Seasonal-Long physical load in soccer players with different starting status from the English premier League: implications for maintaining squad physical fitness. Int J Sports Physiol Perform 2016;11:1038–46. 
7  Malone JJ, Di Michele R, Morgans R, et al. Seasonal training-load quantification in elite English premier League soccer players. Int J Sports Physiol Perform 2015;10:489–97. 
8  Morgans R, Orme P, Anderson L, et al. An intensive winter fixture schedule induces a transient fall in salivary IgA in English premier League soccer players. Res Sports Med 2014;22:346–54. 
9  Milsom J, Barreira P, Burgess DJ, et al. Case study: Muscle atrophy and hypertrophy in a premier league soccer player during rehabilitation from ACL injury. Int J Sport Nutr Exerc Metab 2014;24): :543–52. 
10  Enright K, Morton J, Iga J, et al. Implementing concurrent-training and nutritional strategies in professional football: a complex challenge for coaches and practitioners. Science and Medicine in Football 2017;1:65–73. 
11  Enright K, Morton J, Iga J, et al. The effect of concurrent training organisation in youth elite soccer players. Eur J Appl Physiol 2015;115:2367–81. 
12  Krustrup P, Mohr M, Steensberg A, et al. Muscle and blood metabolites during a soccer game: implications for sprint performance. Med Sci Sports Exerc 2006;38:1165–74. 
13 Authority EFS. Scientific opinion on dietary reference values for protein. Available: http://www.efsa.europa.eu/sites/default/files/consultation/110712%2C0.pdf [Accessed 24 Sep 2019]. 
14 Morton RW, Murphy KT, McKellar SR, et al. A systematic review, meta-analysis and meta-regression of the effect of protein supplementation on resistance training- induced gains in muscle mass and strength in healthy adults. Br J Sports Med 2018;52:376–84. 
15 Phillips SM, Fulgoni VL, Heaney RP, et al. Commonly consumed protein foods contribute to nutrient intake, diet quality, and nutrient adequacy. Am J Clin Nutr 2015;101:1346S–52. 
16 Owens DJ, Sharples AP, Polydorou I, et al. A systems-based investigation into vitamin D and skeletal muscle repair, regeneration, and hypertrophy. Am J Physiol Endocrinol Metab 2015;309:E1019–31. 
17 He C-S, Handzlik M, Fraser WD, et al. Influence of vitamin D status on respiratory infection incidence and immune function during 4 months of winter training in endurance sport athletes. Exerc Immunol Rev 2013;19:86–101. 
18 Owens DJ, Allison R, Close GL. Vitamin D and the athlete: current perspectives and new challenges. Sports Med 2018;48:3–16. 
19 Beard J, Tobin B. Iron status and exercise. Am J Clin Nutr 2000;72:594S–7.
20 McClung JP, Gaffney-Stomberg E, Lee JJ. Female athletes: a population at risk of vitamin and mineral deficiencies affecting health and performance. J Trace Elem Med Biol 2014;28:388–92. 
21  Woodson RD, Wills RE, Lenfant C. Effect of acute and established anemia on O2 transport at rest, submaximal and maximal work. J Appl Physiol Respir Environ Exerc Physiol 1978;44:36–43. 
22  Kitchin B. Nutrition counseling for patients with osteoporosis: a personal approach. J Clin Densitom 2013;16:426–3.

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