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August 30, 2021

Psicología

Psicología y autoconciencia del entrenador para el aprendizaje del atleta

By Álvaro Gonzalez y Xavier Damunt.

El entrenador también es un deportista. En la elite forma parte del espectáculo y sufre la presión como los jugadores, mientras que en otras categorías, si se encarga de deportistas jóvenes, su función tal vez no sea más complicada, pero sí es más especial, porque el aprendizaje de muchos de ellos dependerá de su desempeño y puede marcarles para bien o para mal durante el resto de toda su carrera. Sin embargo, no son frecuentes los estudios científicos sobre el papel de los entrenadores y las características de su puesto. Es conocido que se puede entrenar el perfil psicológico de los deportistas, pero es extraño encontrar estudios similares sobre el propio entrenador.

En 2017, un estudio del Centre for Sport and Exercise Science de la Universidad Sheffield Hallam del Reino Unido analizó las fortalezas psicológicas que debe tener un entrenador para desempeñar con efectividad su rol en el juego. El paper, titulado Exploring the psychological attributes underpinning elite sports coaching, partía de la base de que todo estudio debe ceñirse a lo que es medible u observable, de acuerdo al método científico, pero que en el proceso de entrenar, también seproducían muchos fenómenos inobservables que pasaban inadvertidos a los investigadores.

Ya antes, en el estudio Psychological characteristics and their development in Olympic champions se señalaba que, desde el punto de vista de los atletas, un entrenador podía perjudicarles e influir negativamente en su rendimiento si no manejaba bien la presión o no era capaz de evitar distracciones, si su comunicación era pobre, si tenía cambios de humor, cargaba demasiado los entrenamientos o establecía unas expectativas poco realistas. En un sentido contrario, se valoraba la confianza y amistad del entrenador, una buena planificación de la temporada, tomar decisiones justas y aportar feedback. Los entrenadores, por su parte, consideraban que el camino del éxito pasaba por mantener la calma cuando se trabajaba bajo presión y acertar en los momentos decisivos, mientras que pensaban que no se lograrían los objetivos si no se era capaz de afrontar situaciones de crisis o manejar el estrés de los atletas.

De hecho, en otra investigación publicada en 2018 en el Journal of Sports Sciences, mediante un medidor de la concentración de cortisol en la saliva, se había llegado a la conclusión de quela calidad de la relación entre un entrenador tenía una relación directa con el rendimiento. Si el trato era cercano, se reportaba menos agotamiento.

El citado estudio británico se llevó a cabo con ocho entrenadores y cuatro entrenadoras, todos ellos de elite. Los resultados sirvieron para precisarnueve fortalezas psicológicas deseables en todo entrenador.

Personalidad: Una cualidad que se basa en dos: Tener capacidad de liderazgo, afrontar las decisiones difíciles, responsabilizarse de ellas. Y tener un enfoque positivo, es decir, todos los deportistas cometerán errores, pero siempre hay una razón, no hay que recordarle al atleta que ha fallado, porque ya lo sabe, sino centrarse en las causas.

Confianza: Comunicarse con seguridad, diálogos “claros y seguros” con los deportistas. Confiar en su experiencia y conocimientos, no tener miedo de tomar decisiones. Todo esto, tanto en un sentido real como figurado. Hay entrenadores que hablaron de que si no se tenía confianza, había que aparentar que sí porque esta es contagiosa.

Resiliencia: Manejar los contratiempos, saber encajar los goles y lidiar con la crítica, no solo de periodistas, también de miembros de las organizaciones deportivas o familiares de los atletas, abogaban por tener la “piel gruesa” o “espaldas anchas”. También consideraban que había que levantarse una y otra vez cuando los resultados no acompañan.

Concentración: Estar centrados en los pasos que hay que dar o seguir. Los entrenadores entrevistados coincidían en que si se distrajesen, no estarían centrados en el atleta, y no harían buen papel.

Aprendizaje continuo: Tener la mente abierta y no perder nunca el deseo de aprender. Partir de la base de que nunca se es un entrenador perfecto o que ya lo sabe todo. Para ampliar conocimientos, los entrevistados valoraban hablar con otros entrenadores, pero también ver otros deportes.

Adaptarse al atleta: Comprender y conocer la personalidad del deportista, para adaptase a sus necesidades y, a la vez, ayudarles a asumir la responsabilidad sobre su formación y desarrollo.

Conciencia emocional: Saber reconocer las emociones del atleta proporciona una información clave para la toma de decisiones y estrategia de los entrenadores.

Entender las emociones: Comprender cómo las emociones se relacionan entre sí, cómo progresan y cambian en el tiempo. Sobre todo, para poder preverlas.

Gestión emocional: Controlar las emociones en situaciones de presión. Tener la capacidad de mantenerse tranquilo y abordar la adversidad de forma lógica y coherente, no emocional.

Unos años antes, en 2011, Coaches’ Self-Awareness of Timing, Nature and Intent of Verbal Instructions to Athletes se realizó un experimento con el que se trataba de analizar cómo influyen las instrucciones verbales que dan los entrenadores a sus atletas. Al término de la sesión, se realizó un cuestionario con cuatro entrenadores. Se les preguntó si recordaban cómo habían sido los comentarios que habían hecho a los deportistas durante la sesión.

La mayoría sobreestimaron las veces que le habían dado un feedback positivo a los atletas. También se les preguntó por el momento en el que recordaban haber dado instrucciones a sus atletas. En las respuestas, donde los entrenadores pensaban que habían hablado en el momento justo, los registros demostraban que la mayoría lo habían hecho fuera de lugar. Los test encontraron que se confirmaba la tesis de Mageau y Vallerand que habían desarrollado en The coach-athlete relationship: motivational model unos años antes: los entrenadores no son conscientes de sus propias conductas de control y cuando esto se produce no es fácil que promuevan la autonomía de los deportistas. Eso sucede cuando el feedback proviene de la vivencia o creencia del entrenador, y por tanto no está focalizado en lo que ha vivido el jugador. Por ejemplo, el uso de consignas o de informaciones que siempre dan solución a contextos estándar, y que llevan a movimientos preestablecidos.

Esta conclusión era especialmente relevante porque el feedback y las instrucciones verbales son percibidas normalmente por los atletas como un comportamiento controlador. Sobre todo porque las razones que las impulsan en una proporción excesiva, como quedó demostrado con la muestra de este experimento, no tenían que ver realmente con el deportista, sino que su causa era externa.

El aprendizaje durante un entrenamiento solo se puede modificar e impulsar a través de la comunicación con el entrenador. Por eso es especialmente delicada y es necesario que se realice correctamente. Cuando un atleta está ejecutando una acción, puede resultarle confuso recibir información simultáneamente. Si el atleta se concentra en recibir las instrucciones, en ese instante puede verse afectada la capacidad de desarrollo intrínseco de sus habilidades. Las órdenes o instrucciones realizadas durante la acción, o con anterioridad a ella con carácter prescriptivo, van en contra del ciclo de percepción-acción con el cual el jugador capta la información del entorno y toma decisiones para dar respuesta a la situación de juego que está viviendo. Si el entrenador tiene alta ascendencia sobre el jugador, éste podría estar bajo un ciclo de instrucción-acción que, por no atender al contexto de juego, raramente la toma de decisión será óptima. Si, por el contrario, el jugador ya tiene cierta pericia en el juego, a menudo lo que se observa es que no realiza las acciones comunicadas. Esto se debe a que el control consciente del movimiento es tan sólo un constreñimiento más que afecta a dicho ciclo de percepción-acción. La interacción de todos los constreñimientos, incluida la instrucción, puede hacer emerger una acción que conlleve la no asunción de la orden del entrenador.

Por otro lado, está estudiado y hay evidencia científica de que las habilidades adquiridas tras gran cantidad de conocimiento verbalizado, luego bajo presión no se ejecutan correctamente. Los estudios sugieren que debe dejarse un margen de tiempo suficiente para poder procesar el feedback sobre una tarea. Cuando se les abruma, los atletas pueden filtrar la información que reciben, un fenómeno conocido como atención selectiva. Las consecuencias son que se puede perder o distorsionar el proceso de aprendizaje. Si se escuchan las instrucciones, se pierde atención para asimilar las propias sensaciones a la hora de ejecutar un movimiento o tarea.

En este contexto, para potenciar que los entrenadores den las instrucciones verbales necesarias y en su momento preciso, además de un feedback positivo que refuerce la confianza y la autonomía del atleta, hay una serie de recomendaciones para aumentar la autoconciencia del entrenador.

  • Control del tiempo en el que el entrenador habla durante una sesión
  • Registrar el número de comentarios que se hacen durante una sesión
  • Dar tiempo a los atletas para que puedan recibir la información intrínseca de su aprendizaje
  • Asegurase de no dar instrucciones mientras se está realizando una acción
  • Si tiene que dar un feedback, contar hasta diez y valorar si realmente es necesario darlo

Johan Cruyff, en su ensayo Me gusta el fútbol (RBA, 2002) comentó en los primeros capítulos cuál debía ser el papel de los entrenadores de categorías formativas. Llegaba incluso a mostrarse partidario de que los niños fuesen entrenados por jugadores jóvenes, apenas más mayores que ellos. No obstante, en términos generales, expresaba en pocas frases una síntesis de toda la literatura científica actual.

“Lo que conviene enseñar a los chavales es a disfrutar, tocar, crear, inventar, explotar sus cualidades rectificando sus defectos sin estropear sus virtudes, precisamente lo contrario de lo que todos parecen obsesionados en inculcarles. Porque ellos ya son tremendamente prácticos y serán los primeros que querrán ganar (…) es importante tener entrenadores que te contagien la alegría y el amor al arte, no los aspectos menos agradecidos y más sacrificados del juego, sino su lado más luminoso y estimulante”

Ahora es un punto de vista recurrente. Es un consejo que aparece en prácticamente todas las listas de recomendaciones para entrenadores. Por ejemplo, en la base de datos Soccer Drive para entrenadores formativos del fútbol anglosajón, se especifica que el míster debe dejar su ego de lado y no tener en mente la victoria, sino el proceso de aprendizaje, siempre en un ambiente donde se promueva la diversión con el juego. Cuando falleció Cruyff en 2016, no fue extraño que uno de sus más aventajados alumnos, Pep Guardiola, preguntado por qué podía hacer el mundo del fútbol por Johan, contestó: “Hacerle caso”.

 

Bibliografía

Exploring the psychological attributes underpinning elite sports coaching (International Journal of Sports Science & Coaching, Laura Hodgson, Joanne Butt, Ian Maynard)

The Psychology of Sports Coaching: Research and Practice (Cap: High performance coaching: demands and development, S. Rynne)

Psychological Characteristics and Their Development in Olympic Champions (Journal of Applied Sport Psychology, Daniel Gould, Kristen Dieffenbach & Aaron Moffett)

Coaches’ Self-Awareness of Timing, Nature and Intent of Verbal Instructions to Athletes (International Journal of Sports Science & Coaching, Sarah-Kate Millar, Anthony R.H. Oldham, Mick Donovan)

Performance during performance: using Goffman to understand the behaviours of elite youth football coaches during games (Sports Coaching Review, M. Partington & C.J. Cushion)

The psychological attributes of elite coaches http://www.hmmrmedia.com/2021/04/the-psychological-attributes-of-elite-coaches/

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