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febrero 24, 2022

Tecnología & Innovación

Los metaversos deportivos: futuro y posibilidades

By Jose Valenzuela .

Octubre de 2021. Mark Zuckerberg presenta durante el Connect 2021 su ya famosa keynote sobre el metaverso. De repente, y como si de una reacción en cadena se tratara, el mundo de la tecnología, y en especial el de la realidad virtual, empieza a hacer mucho, mucho ruido. Surgen análisis de la keynote, de los temas tratados y de las tecnologías expuestas. Se publican artículos de expertos tecnólogos en los principales diarios y medios de comunicación. Nace, como es inevitable, la enésima polarización en las redes con aplausos por un lado y múltiples reticencias por el otro. Se suceden las inversiones multimillonarias en empresas tecnológicas, criptomonedas, NFT e incluso en terrenos virtuales aún por ¿edificar? Se diría que este metaverso ha llegado para cambiar las reglas del juego ya no de Internet sino de nuestras vidas. ¿También en nuestra relación con el deporte?

Las nuevas coordenadas no son geográficas sino virtuales

Definir el metaverso se ha convertido en todo un reto, probablemente debido a que a día de hoy no deja de tratarse de una mera entelequia. Se podría decir que se trata de un espacio tecnológico en construcción donde tiene cabida todo concepto que se maneje bajo coordenadas como internet, experiencia inmersiva, socialización, multisensorial o conectividad. Ordenando un poco las palabras, tendríamos algo así como que el metaverso será un lugar de conexión eminentemente inmersivo en el que podremos llevar a cabo mucho más de lo que actualmente nos permiten dispositivos como unas gafas de realidad virtual, aumentada o mixta, o nuestros móviles u ordenadores. Una evolución inmersiva de Internet, si así se prefiere, cuya materialización es, hoy en día, inefable por mucho que se recurra a la imaginería de la ciencia ficción para referirse a sus posibilidades. Sin ir más lejos, la idea de metaverso (sí, lo siento pero yo también se lo voy a decir) proviene de la novela ciberpunk Snow crash de Neal Stephenson.

El potencial de estas ideas es, como supondrán, enorme. De ahí el ruido y las inversiones. Todo el mundo quiere tener un sitio cuando todo esto empiece, si bien no será tanto un evento concreto con su día específico de apertura, sino una construcción progresiva y paulatina durante la que poco a poco se establecerán los espacios, límites y normas. De hecho, ya existen pruebas piloto, por decirlo de algún modo, que han demostrado la viabilidad del metaverso. Muchas empresas trabajan con entornos de reunión virtuales. Existen miles de espacios disponibles para socializar con otras personas que empleen realidad virtual desde sus hogares. Los multitudinarios conciertos en Fortnite han dejado claro que la gente puede disfrutar de una buena fiesta sea en compañía de humanos reales o virtuales. La venta de artículos que no existen más que en el mundo digital empieza a causar furor tanto entre videojugadores ávidos de las mejores skins como entre cazadores de tendencias en moda. El metaverso no ha empezado a construirse tras el anuncio de Zuckerberg, sino que ese momento ha sido más bien un toque de atención respecto a lo que se está haciendo desde hace años y lo que se va a impulsar durante los siguientes.

Todo esto nos lleva a contar con una especie de alternativa al mundo real donde reunirnos, trabajar, aprender o conectar con otras personas o inteligencias artificiales. Habrá cines, salas de concierto, discotecas o teatros virtuales. No hace falta decir que también habrá tiendas. Podremos ir a clases de matemáticas, yoga o danza contemporánea. Hasta tendremos la oportunidad de aprender a manejar maquinaria compleja o peligrosa gracias a simuladores que nos permitirán sentirnos allí, delante de los mandos y ante situaciones reales. 

Y si pensamos en el mundo del deporte, las opciones también son inabarcables. Jugar virtualmente con nuestros amigos al fútbol, tenis de mesa o deportes aún por inventar gracias a la libertad que ofrecen estos entornos simulados. Asistir a veladas deportivas retransmitidas desde la otra punta del mundo, aunque sintiéndonos allí mismo. También practicar la estrategia junto a nuestros compañeros de equipo y bajo la atenta visión de nuestro entrenador. ¿Dónde está el límite?

El metaverso deportivo

Multitud de organizaciones deportivas ya están dando sus primeros pasos en la exploración de estos metaversos. Algo que, de hecho, ya se realizó hace bastantes años, pero que sólo ahora, con los recursos tecnológicos de los que disponemos, parece haber encontrado su caldo de cultivo ideal. El Manchester City está desarrollando su propio Etihad Stadium virtual para que seguidores de todo el mundo puedan reunirse allí a través de avatares personalizados. Algo muy parecido a lo que Virtway ha realizado para el FC Barcelona con la recreación del Camp Nou, pudiendo ser visitada y disfrutada para lograr una experiencia muy cercana a la de estar allí en vivo.

Pero no todo se tratará de ocio y adquisición de productos digitales exclusivos. Por ejemplo, los profesionales del deporte van a poder contar con un enorme número de recursos para complementar sus entrenamientos habituales. Algunas empresas están trabajando duro para lograr crear, gracias a la realidad aumentada, metaversos donde ejercitarse aprovechando las ventajas que ofrece combinar el mundo real con el digital. Porque sí, los deportes practicados en realidad virtual permitirán no sólo sentirte físicamente en otro entorno, sino también realizarlos en compañía de otras personas. Como nuestros compañeros de equipo.

Espacios colaborativos, ilusión de presencia real en el entorno virtual y capacidad de almacenar toda la información de nuestros movimientos y jugadas. Esta tríada de características hace del metaverso una herramienta de entrenamiento y fuente de datos de valor incalculable para el deporte. Párense a pensarlo por un momento. Por un lado, nuestros jugadores sentirán que están allí, rodeados de otras personas dentro de un entorno inmersivo. Nuestra mente vive el engaño de la virtualidad como si de la realidad se tratara y esa ilusión podrá repercutir en un alto grado de rendimiento a pesar de ni tan siquiera haber salido del salón de casa. Que además se puedan realizar entrenamientos coordinados entre todo el equipo, y que como decíamos, cada jugada o estrategia pueda ser almacenada y reproducida tantas veces como se desee ofrece al equipo técnico una herramienta única para identificar los puntos fuertes de sus jugadores y cada detalle a mejorar.

Es difícil no caer en el tópico de que con la implantación del metaverso se abre un mundo de posibilidades para el ámbito del deporte. Pero es así. Combinar las estrategias llevadas a cabo hasta ahora en el mundo real y complementarlas con todo lo que nos ofrece esta nueva manera de interactuar puede convertirse en un futuro cercano en el factor diferencial para los equipos y profesionales deportivos más preparados. Y el camino, aunque sea virtual, se hace al andar. Andemos, pues.

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