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13 abril, 2021

Los deportistas y las redes sociales

Impacto social

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Vivimos en un mundo donde nuestras ideas, opiniones y gustos se pueden publicar en las redes sociales. Lo que comenzó como una plataforma para hablar con los amigos se ha convertido en una plataforma global que involucra todos los aspectos de la vida de una persona. Las redes sociales ahora engloban todas las injusticias, sus soluciones, y también la diversidad de opiniones.

Los deportistas y aficionados no son diferentes: tienen opiniones tan arraigadas como las de cualquiera y, a menudo, cuentan con la popularidad para ejercer una amplia influencia. La campaña británica de Marcus Rashford para acabar con la pobreza alimentaria infantil (#EndChildFoodPoverty) consiguió unir cerca de 4,2 millones de seguidores y cambió la política del gobierno británico para que los niños también reciban su almuerzo cuando no puedan asistir a la escuela. Gracias a su contribución, Marcus Rashford tuvo el honor de recibir una distinción como Miembro del Orden del Imperio Británico (MBE por sus siglas en inglés).

A veces, la intención es cambiar el deporte en sí mismo. Lewis Hamilton tomó la iniciativa para fomentar en la Fórmula 1 una cultura más diversa e inclusiva, al arrodillarse antes de cada carrera y cambiar el color de su automóvil a negro. Actualmente cuenta con 21 millones de seguidores que escuchan su opinión.

Los jóvenes ven a los deportistas como modelos a seguir y, por lo tanto, tienen una responsabilidad especial en el uso de sus canales y redes sociales. En ocasiones, los deportistas y otras celebridades están sujetos a estándares irreales. ¿Quién no dice de vez en cuando alguna tontería, sea online o con un familiar o amigo? Esto no viene al caso pero sea justo o no, los deportistas han de entender que están sujetos a un nivel de escrutinio mayor que el de una persona normal. Cuando a uno se le ve como un modelo a seguir, el público es menos indulgente cuando comete el más mínimo error. Además, las controversias siempre dan lugar a grandes titulares.

Durante el tiempo en que no se han celebrado los eventos deportivos por culpa de la pandemia, muchos deportistas acudieron a las redes sociales para crear desafíos con los aficionados y recordarles que se quedaran en casa. Roger Federer propuso a todos el desafío de volear contra una pared tantas veces como sea posible. Usain Bolt utilizó un poco de humor para recordar a sus seguidores el distanciamiento social. Además, publicó una foto de su victoria olímpica en la final de los 100 m de Beijing 2008, donde tuvo tiempo de mirar hacia atrás en la línea de llegada.

Los resultados no son siempre positivos

Compartir opiniones en las redes sociales puede ser como pensar en voz alta. Puedes decir algo antes de que hayas reflexionado sobre cualquier tema y luego arrepentirte. Es inevitable que lo que sea popular entre tus seguidores sea inaceptable para algún otro grupo.

A los aficionados les encanta cuando los deportistas utilizan las redes sociales para publicar imágenes de sus vidas privadas o en las que están celebrando con sus compañeros en el vestuario. No obstante, cuando el uso es incorrecto, genera en los aficionados enfado, y ya no desean saber tanto sobre la vida privada de sus héroes. Una regla que, a menudo no se cumple es “no criticar a tus propios seguidores en las redes sociales”. Que un aficionado juzgue tu rendimiento deportivo o errores en el campo de juego no es una razón para entrar al barro en público. Las redes sociales pueden fortalecer a los jugadores, pero también puede ir en su contra muy rápidamente.

Tenemos algunos ejemplos sobre un uso inadecuado de las redes sociales por parte de los deportistas, el cual les trajo consecuencias graves. La estrella de natación australiana Stephanie Rice perdió un lucrativo patrocinio con Jaguar por un tuit con una connotación homoófoba; también tuvo que renunciar al automóvil que le proporcionó la marca para su uso personal. Michel Mortadella, un futbolista de Suiza, fue expulsado de los Juegos Olímpicos de Londres por publicar un tuit racista sobre los jugadores surcoreanos. Publicó este tweet poco tiempo después de que su equipo perdiera el partido. El hecho de que las redes sociales influyan tanto como para que un deportista no siga con su participación, nos demuestra su poder e influencia, y cómo puede perjudicar a los atletas y el deporte en general.

Es importante sopesar y tener claro los beneficios lucrativos de las redes sociales frente a los riesgos potenciales de la misma. Un ejemplo de un riesgo que es especialmente relevante en los deportes es el de ser percibido como transfóbico. No todos los jugadores están de acuerdo en que una mujer trans participe en deportes femeninos en igualdad de condiciones. Expresar esta opinión en las redes sociales probablemente provoque una fuerte reacción negativa por parte de los activistas trans y ejercerá presión en los clubes para no seguir con estos jugadores.

En estos temas en el cual las opiniones están muy polarizadas, ponen a prueba la habilidad del club para lograr un equilibrio entre la libertad de expresión, el derecho a expresar opiniones que puedan ser impopulares y el llamado discurso del odio. Las opiniones que fomentan tal discurso son inaceptables, debido al daño que pueden causar a la sociedad. Esto es un asunto legal en algunos países, en el cual existen leyes de protección contra la discriminación por motivos de edad, discapacidad, etnia, religión o creencia, sexo y orientación sexual. En otros casos, es un asunto de filosofía moral. No se puede aceptar la negación de eventos históricos, tales como el Holocausto, aun cuando no esté explícitamente mencionado en ley.

La importancia de la educación en las redes sociales

Todo esto supone una nueva dimensión para los jugadores, así como para los gerentes de los clubes. Además de ser expertos en la disciplina deportiva, necesitan tener una moral acorde a la de la sociedad y un buen sentido de la opinión pública. El deporte siempre ha tenido la intención de mejorar la salud de las personas (mente y cuerpo), pero las consecuencias de hacerlo mal nunca han tenido repercusiones tan públicas u hostiles como hoy en día. Los jóvenes que practican un deporte de competición, necesitan educación y asesoramiento por parte de los clubes en relación con los eventos y la actualidad. Una de las lecciones más básicas es que las personas, sobre todo aquellas que están en el ojo público, deben informarse sobre cómo realmente funcionan las redes sociales.

Jamás ha habido un período en el que fuera tan importante ser un ciudadano informado e interesado en mejorar el mundo. Deportistas y aficionados tienen la obligación de ser ciudadanos responsables: sus opiniones son importantes y tienen consecuencias.

 

David Carratt

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