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enero 10, 2023

Gestión de Lesiones

Lesiones en la ingle: mucho más que entrenamientos perdidos o partidos no jugados

Las lesiones en la ingle o región inguinal, la zona del cuerpo que une la parte baja del abdomen con la parte superior de los muslos, son habituales entre los jugadores de fútbol. Habitualmente se presentan de manera progresiva, empezando como una leve queja, aunque también pueden presentarse de forma brusca, en forma de  desgarro o  rotura, produciendo un dolor intenso en el acto.

¿Solo es lesión en la ingle cuando se deja de entrenar/jugar?

En estudios epidemiológicos en fútbol , tradicionalmente, se ha usado la definición de pérdida de entrenamiento/partido («time-loss») para el registro de lesiones, también para las lesiones en la ingle,  Recientes investigaciones han demostrado que el uso de esta definición conlleva el riesgo de subestimar el impacto de lesiones que habitualmente se presentan de manera progresiva, como es el caso de las lesiones inguinales. En este sentido, un estudio danés en fútbol masculino de subélite mostró que solo un tercio de las lesiones en la ingle que requirieron atención médica no resultaron en pérdida de entrenamiento/partido.

También se ha cuestionado la valoración de la gravedad de las lesiones en términos del número de entrenamientos o partidos no jugados. Se ha expuesto que el número de  entrenamiento/partido perdidos no refleja necesariamente la extensión de los síntomas o las limitaciones en la función deportiva, que en este tipo de lesiones puede fluctuar con el tiempo. Para este tipo de lesiones, se ha recomendado que la valoración de la gravedad de la lesión debe considerarse de acuerdo con el nivel de funcionalidad/capacidad (como la reducción del rendimiento deportivo) y no solo con pérdida de entrenamiento/partido.

 

Un estudio más allá de la pérdida de entrenamiento/partido

 

El número de estudios prospectivos que investigan el alcance de las lesiones en la ingle más allá del enfoque de pérdida de entrenamiento/partido es bajo. Uno de los últimos estudios,  Prevalence and severity of groin problems in Spanish football (Ernest Esteve et al., 2020), pone el foco en el alcance de los problemas de la ingle, más allá del enfoque de pérdida de entrenamientos/partidos mediante registros auto-informados o reportados sobre dolor y función deportiva.

 

En este estudio se evaluaron 407 jugadores de 17 equipos masculinos de fútbol amateur español en la pretemporada 2015-2016. Durante 39 semanas consecutivas, los futbolistas respondieron a dos cuestionarios, uno sobre dolor en la ingle y otro sobre la limitaciones en su función deportiva en relación a los problemas de cadera y/o ingle. También se registraron las lesiones y su gravedad según la definición de pérdida de entrenamiento/partido.

 

A partir de estos registros se clasificaron los problemas de la ingle del siguiente modo:

 

  • Se consideró que un jugador tenía un problema en la ingle si respondía afirmativamente (SI), a la pregunta «¿has sufrido dolor en la ingle durante la última semana?» del cuestionario sobre dolor y/o cursaba con pérdida de entrenamiento/partido debido a una lesión en la ingle durante la misma semana. 
  • Se clasificó que un jugador tenía un problema en la ingle sin pérdida de entrenamiento en el caso de responder afirmativamente al cuestionario sobre dolor pero no cursar con pérdida de entrenamiento.
  • Se clasificó que un jugador que tenía un problema en la ingle con pérdida de tiempo cuando se perdió al menos una sesión de entrenamiento/partido, independientemente de su respuesta en el cuestionario sobre dolor. 
  • Los resultados del registro sobre la pérdida de entrenamiento/partido por lesión en la ingle y del cuestionario de dolor en la ingle, se combinaron para calcular la prevalencia semanal promedio de todos los problemas de la ingle. 
  • La función/capacidad deportiva relacionada con los problemas de cadera y/o la ingle se registraron cada 4 semanas mediante una subescala del cuestionario HAGOS (Hip and Groin Outcome Score), una herramienta diseñada específicamente para evaluar el dolor y la función de la cadera y la ingle.

 

Los resultados: el verdadero alcance de los problemas de la ingle

 

  • Un total de 216 jugadores (53,1%) reportaron un problema en la ingle. Es decir, los problemas en la ingle fueron frecuentes y afectaron a más de uno de cada dos jugadores.
  • La prevalencia semanal promedio de todos los problemas de la ingle fue del 11,7%, que consistió en un 1,3 % de problemas en la ingle con pérdida de entrenamiento/partido y un 10,4 % sin pérdida de entrenamiento/partido. Es decir, uno de cada diez jugadores experimentó problemas en la ingle y una función deportiva reducida, pero la mayoría de los jugadores continuaron entrenando/compitiendo.
  • Los jugadores con problemas en la ingle informaron puntuaciones más bajas en la subescala HAGOS, en comparación con los jugadores sin problemas, mientras que no hubo diferencia entre los jugadores que informaron problemas en la ingle con y sin pérdida de entrenamiento/partido. Es decir, el alcance del problema de las lesiones en la ingle en una temporada de fútbol masculino es mucho mayor de lo que el enfoque de la definición de pérdida de entrenamiento/partido es capaz de detectar
  • La medida de cuantificar una lesión denominada “pérdida de entrenamiento/partido” solo detectó el 10 % de todos los problemas de la ingle.

 

Conclusiones del estudio sobre las lesiones en la ingle

 

Estos resultados demuestran que, a pesar de causar dolor y alteraciones significativas en la función deportiva, la mayoría de los problemas de la ingle no conducen a la pérdida de entrenamiento/partido. Se puede subestimar el impacto de las lesiones en la ingle si se utiliza únicamente la pérdida de entrenamiento/partido como baremo para medir la gravedad de estas lesiones.

Esto también indica que los jugadores de fútbol continúan jugando a pesar de que su función deportiva se vea afectada, lo que encaja bien con la experiencia clínica; los jugadores con síntomas severos de uso excesivo pueden ignorar dichos síntomas y continuar jugando. La evidencia ha sugerido que los jugadores de fútbol lesionados deciden seguir jugando por varias razones, principalmente relacionadas con aspectos económicos o con la idiosincrasia del jugador de fútbol, ​​como un sentimiento de culpa por estar lesionado o la presión de los entrenadores para que sigan jugando.

Así, debido a que la medida del entrenamiento/partido perdido no está relacionada con la función deportiva de la cadera y la ingle, parece muy relevante implementar herramientas para calificar la prevalencia y la gravedad de la lesión. Con este propósito, el cuestionario HAGOS permitiría un seguimiento estrecho de la función/capacidad del jugador y la detección temprana de puntuaciones anormales. 

Debido a la alta prevalencia de problemas continuos en la ingle, las futuras intervenciones deben apuntar no solo a prevenir nuevos episodios de problemas en la ingle, sino también a reducir el dolor y la duración de los síntomas ya existentes. Se ha demostrado que las intervenciones de entrenamiento de fuerza para los músculos aductores de la cadera son efectivas tanto para reducir la prevalencia de problemas en la ingle, como para el tratamiento de casos de dolor en la ingle de larga duración.

Estas reflexiones enfatizan la necesidad de recontextualizar las definiciones de lesiones deportivas, incluyendo no solo los puntos de vista de deportistas e investigadores, sino también de entrenadores, médicos y fisioterapeutas, ya que son fundamentales para implementar intervenciones exitosas de prevención de lesiones.

 

Fuentes:

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