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noviembre 15, 2022

Gestión de Lesiones

Lesiones de ligamento cruzado anterior: una amenaza para el fútbol femenino

By Alberto Teruel.

Las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) se han convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza del fútbol femenino. Una amenaza que se cierne sobre las futbolistas y puede marcar un antes y un después en sus carreras debido al elevado tiempo de recuperación, que actualmente ronda los 9-12 meses, y las posibilidades de sufrir una recaída. La Dra. Eva Ferrer, Especialista en salud femenina y deporte en el Barça Innovation Hub, y el Dr. Javier Yanguas, Doctor del equipo femenino del F.C. Barcelona y categorías inferiores, analizan en profundidad esta problemática.

En la última temporada, las lesiones del LCA han tenido un gran impacto en la primera plantilla del F.C. Barcelona, afectando a Jana Fernández, Cata Coll, Bruna Vilamala y Alexia Putellas.  Si bien es cierto que estos registros son alarmantes, no dejan de ser un reflejo de la realidad que impera en el fútbol femenino, tal como explica la Dra. Ferrer: “Evidentemente, son muchas bajas para un único equipo, pero está dentro de la estadística del fútbol femenino. Las cifras publicadas en bibliografías y contrastadas reflejan que las mujeres sufren lesiones en el ligamento cruzado entre dos y ocho veces más que los hombres. Si bien es cierto que el sexo es uno de los factores predisponentes debido a la anatomía y la biomecánica femenina, no hay un único factor que explique esta circunstancia”.

La problemática con las lesiones del LCA se ha convertido en uno de los grandes temas a tratar en los medios de comunicación debido a su incidencia en el primer equipo femenino del F.C. Barcelona, pero el Dr. Yanguas explica que este tipo de lesiones siempre se han presentado con cierta asiduidad, tanto dentro como fuera del club: “Hace algunos años empezamos a identificar que teníamos más lesiones de ligamento cruzado anterior de lo que podría parecer habitual. Uno puede pensar que se trata de algo excepcional solo en nuestro club pero cuando se revisa la bibliografía publicada al respecto y se compartiendo información con otros compañeros, como los de la Mutualitat Catalana de Futbolistas, que atienden a un gran volumen de futbolistas, vemos que esta lesión va en aumento desde hace ya algunos años tanto en la población pediátrica como en el fútbol femenino”.

Factores de riesgo y métodos de prevención

Ambos doctores coinciden en que existen una serie de factores modificables sobre los que se puede actuar para minimizar el riesgo de aparición de las lesiones del LCA. La tarea del cuerpo médico es identificarlos y posteriormente poner en marcha una batería de ejercicios centrados en el trabajo muscular de refuerzo o la activación neuromuscular. Sin embargo, existen otros factores que presentan mayor dificultad para ser controlados, como el anatómico y el hormonal.

Respecto a los factores anatómicos, el Dr. Yanguas pone el foco en el valgo dinámico, un patrón de movimiento que la población femenina es más propensa a realizar y que puede favorecer la rotura del LCA. “En el momento de apoyar el pie en la recepción de un salto, la población femenina es más propensa a realizar el valgo dinámico. Es decir, en el momento de aterrizar, la rodilla se va hacia adentro. Cuando esto sucede, se produce un fallo en el control neuromotor que supone un movimiento estresante para el ligamento cruzado anterior y, por lo tanto, puede favorecer su rotura. Identificar a todas las jugadoras que tienen este patrón de valgo dinámico en el momento de la recepción del salto es clave para preparar un reentrenamiento muscular para controlar que la rodilla caiga completamente alineado en el momento del apoyo”.

Por otra parte, la activación de la musculatura isquiotibial en el momento de la recepción del salto se presenta como una de las causas de este tipo de lesiones. “Existe otro patrón que parece indicar que, en el momento de la recepción del salto, los hombres activan antes la musculatura isquiotibial para dar un punto de estabilidad en la rodilla. Parece ser que, en el sexo femenino, esta activación va unos milisegundos atrasada, y se postula que este fallo de control puede ser uno de los responsables en que el porcentaje de lesiones de los cruzados sea más elevado. Poder incidir en estos dos aspectos es fundamental para reducir la incidencia lesiva”.

Respecto a los factores hormonales, diversos artículos han señalado a la menstruación y al ciclo menstrual como elementos preponderantes en la aparición de las lesiones del LCA. Sin embargo, la Dra. Ferrer incide en que no son estos elementos como tal los que propician este tipo de lesiones, sino el momento del ciclo menstrual. “Ninguno de los dos conceptos comporta riesgo como tal, son las hormonas que, en función del momento del ciclo menstrual, pueden aumentar el riesgo. Durante la fase preovulatoria del ciclo menstrual se produce una subida de estrógenos y de relaxina, las dos hormonas que intervienen en aumentar la laxitud de los ligamentos. Esta mayor laxitud propicia que el ligamento sea más débil, tenga menos capacidad de tensión y, por lo tanto, tenga mayor riesgo de lesión”.

Para poder actuar sobre este tipo de lesiones, la Dra. Ferrer remarca la importancia de conocer el ciclo menstrual de cada jugadora. “Según las publicaciones existentes, el mayor riesgo de lesión en el ligamento se detecta en la fase preovulatoria. Evidentemente, lo que se debe hacer es conocer el momento del ciclo menstrual. Si no conoces en qué momento está cada jugadora, de poco sirve tenerlo sobre el papel. Desde el Barça Innovation Hub y el club estamos trabajando para conocer de forma correcta y científica en qué momento del ciclo menstrual pueden estar las jugadoras para poder incidir para minimizar estos factores de riesgo hormonal”.

Gestión psicológica en el proceso de recuperación

A pesar de los métodos de prevención notificados, las lesiones del LCA son de carácter imprevisible y apenas permiten margen de actuación. El 80% de este tipo de lesiones se producen en situaciones no traumáticas, es decir, sin chocar con nadie ni recibir ninguna entrada. Se las hace la propia deportista, ya sea por un mal gesto, un mal salto o una mala recepción.

Según remarca la Dra. Ferrer, deben tener dos aspectos en consideración cuando se producen este tipo de lesiones. “Por un lado está la parte médica y de preparación física. Desde el inicio tienes que volver a reenganchar y motivar a la jugadora para que se active. Evidentemente existen diversas fases, y las primeras son más pasivas, ya que no puedes hacer gran cosa después de la cirugía, pero una vez recibes el alta para comenzar a hacer actividad tienes que estimular a la jugadora para que lo haga. Por otra parte, hay una variante que es individual y de equipo que el año pasado vivimos mucho. Cuando dos o tres jugadoras caen lesionadas, se crea una situación de pánico en el equipo, las jugadoras empiezan a pensar: ¿Y si la siguiente soy yo?”.

El factor psicológico juega un papel fundamental en las lesiones de larga duración, tanto para las jugadoras que las sufren como para el grupo. En este sentido, el equipo debe mostrarse unido para superar esta situación de pánico. “Es importante que aquí entre todo el equipo, tanto staff como jugadoras, para minimizar este miedo, porque si no dejaríamos de jugar. El staff debe ser fuerte y transmitir el mensaje de que se están haciendo las cosas bien y se está realizando una labor de protección y minimización de riesgos y, en el apartado psicológico, deben incidir en que hay tres o cuatro jugadoras que no podrán jugar y deberán ser acompañadas en este trayecto. Existirán momentos de altibajos, ya que el proceso puede durar un año y la jugadora debe resignarse a contemplar como sus compañeras están haciendo lo que ella no puede hacer, que es entrenar y jugar, por lo que este acompañamiento es básico”.

En el plano individual, la Dra. Ferrer incide en la importancia de abordar el regreso a los entrenamientos y la posterior vuelta a la competición. “En este momento existe una sensación muy grande de miedo, un: ¿y si me vuelve a pasar? Existe riesgo de reincidencia, Bruna es un ejemplo de ello, por lo que hay que pensar cómo hacer para que la futbolista no tenga miedo de regresar al campo. Esto es una tarea de psicólogos, pero también del resto del staff”.

El riesgo potencial a una recaída es una realidad en cualquier proceso de recuperación y, para el Dr. Yanguas, es importante ponerlo sobre la mesa. “Entre un 20-30% de cirugías realizadas en el ligamento cruzado anterior vuelven a romperse a los dos años del regreso a la competición, ya sea la plastia o el ligamento contralateral”.

El miedo a una posible recaída, sin embargo, no es la única preocupación que ronda la cabeza de las futbolistas durante el proceso de recuperación. “Existe otro tipo de miedo, el de no volver al nivel previo. Los estudios realizados en deportistas masculinos (se desconoce en deportistas femeninas) demuestran que no todos vuelven al nivel previo, pero si no se precipita el regreso a la competición, la probabilidad de volver en unas condiciones de rendimiento similares a las de antes de la lesión es mayor. Por ese motivo es importante ser respetuosos con los timings de recuperación porque, aunque puedan parecer largos, van a favor de la recuperación de la futbolista”.

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