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September 17, 2021

Tecnología & Innovación

Innovación, la gran urgencia del deporte contemporáneo

By Álvaro González.

En todos los ámbitos del deporte se trabajaba desde hace años en la integración de las nuevas tecnologías tanto en el ámbito estrictamente deportivo como en la gestión empresarial y la relación con los clientes, en este caso, aficionados. Sin embargo, la pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad que tiene el deporte de estrategias basadas en la innovación. El cierre de los estadios ha demostrado la vulnerabilidad de una industria que depende de un solo recurso, el espectáculo en directo.

En una situación de ingresos bajos, el control del gasto se ha revelado como una prioridad que hoy no se puede implementar sin aplicar nuevas herramientas, como la Inteligencia Artificial, en facetas de la gestión que hasta ahora seguían mecanismos tradicionales. Al mismo tiempo, en cuanto a la fidelización de seguidores, los clubes deportivos se enfrentan posiblemente al mayor reto de toda su historia. Las nuevas generaciones tienen la mayor oferta conocida de entretenimiento y llegar a ellas, tanto como mantener al aficionado tradicional, es vital para no iniciar una etapa de declive.

Este desafío en múltiples campos solo se puede abordar desde una perspectiva: innovación. Por innovación hay que entender que, sencillamente, se trata de un proceso por el cual se halla una fórmula novedosa e inexplorada, viable y útil, para resolver un problema. En el ámbito de la empresa, la innovación se emplea para aumentar los ingresos y posicionar las marcas. Según la rueda de la innovación de Doblin, una empresa que estudió 2000 casos de innovación de éxito, hay tres premisas para la innovación en un negocio: Su configuración, la oferta que se realiza al cliente y la relación que se establece con él. En las organizaciones deportivas, esto se traduce en mejorar el rendimiento de los deportistas e intensificar o aumentar el entretenimiento de los aficionados.

Anne Tjønndal, de la Nord University noruega, distingue cinco tipos de innovación deportiva: social, tecnológica, comercial, de comunidad y relativa a la organización. En el primer caso, la social, la innovación surge cuando se afrontan problemas sociales. En muchas ocasiones se han empleado los deportes para objetivos como la integración, la lucha contra la desigualdad de género o en misiones de paz; la innovación tecnológica deportiva hace referencia tanto a la mejora del equipamiento deportivo como a la retransmisión de los eventos y de participación en los deportes, como sería el caso de los esports; la comercial está relacionada con los productos y servicios que se ofertan desde las organizaciones deportivas, así como los patrocinios y estrategias que sirvan para aumentar los ingresos; la que hace referencia a la comunidad está orientada al impacto de proximidad que tiene un club y las actividades que se desarrollan desde sus fundaciones o de responsabilidad social corporativa y, por último, en cuanto a las organizaciones, la innovación se produce cuando se cambian las instituciones que organizan la práctica deportiva, como las federaciones o los torneos, algo que se produce constantemente, por ejemplo, con la inclusión de nuevas disciplinas en los Juegos Olímpicos.

En la actualidad, los cambios más importantes en el deporte están llegando por la innovación tecnológica. Inicialmente, deportes como el ciclismo o como el remo, que precisaban de herramientas sofisticadas para su práctica, fueron los sectores donde más margen de crecimiento tenía la tecnología. Sin embargo, ahora impulsa todas las ciencias del deporte y tiene un papel crucial en el rendimiento y la obtención de ventajas competitivas. Pese a ello, los avances tecnológicos en el deporte requieren de gran complejidad, porque no se pueden aplicar sin el feedback del usuario/atleta o un análisis de su experiencia. Tienen que llevarse a cabo a largo plazo y mediante ecosistemas que lo permitan.

En un programa que imparte el Barça Innovation Hub, Innovation in Sports, con Albert Mundet, director del BIHub, Ivanka Visnjic, profesora de ESADE, y Steve Gera, embajador BIHub en EEUU y CEO de Gains Group, en su apartado Becoming a Sports Innovator se estudian ejemplos de cómo con un uso inteligente de latecnología y la aplicación de ideas creativas que rompen con los marcos tradicionales, hay clubes que han logrado no solo cambios profundos en sus estructuras, sino llegar a avances de tal calado que rápidamente han sido incorporados por el resto de instituciones de la comunidad deportiva. Un caso actual de aplicación de big data, es el de los Toronto Blue Jays, de béisbol, que han unificado sus criterios de evaluación de jugadores en entrenamientos y scouting para definir el talento, tanto con el que se cuenta, como el que se necesita.

En el fútbol, los traspasos que se pagan por los fichajes en Europa se han duplicado durante la última década. La grabación de partidoscon cámaras autónomas y computer vision, IA y bases de datos van a permitir que en un corto plazo las labores de scouting se realicen con mucha mayor precisión. Además, las posibilidades de que una incorporación no cumpla con las expectativas o las necesidades de una plantilla serán menores, lo que redundará en una optimización del gasto.

Del mismo modo, cuando jugadores de eliteno pueden jugar por una lesión, los clubes también incrementan su gasto improductivo. En este ámbito, en el curso se explican proyectos de investigación como el que dirige Gil Rodas, responsable de Salud y Bienestar en el Barça Innovation Hub, que mediante la monitorización de biomarcadores fisiológicos (sangre, saliva, temperatura corporal, etc…), mide la carga interna de los jugadores y, con una serie de dispositivos colocados en los entrenamientos, la externa. El objetivo al conocer a este nivel de detalle la posible fatiga, es detectar las fases de riesgo más elevada de lesión durante una temporada y poder prevenirlas. Incluso, en la faceta táctica, el FC Barcelona cuenta con diferentes proyectos relacionados con el análisis de datos que buscan aportar a los entrenadores herramientas para comunicarse mejor con sus futbolistas y concretar las exigencias de un modelo de juego. Innovaciones orientadas a aprovechar más y mejor el talento potencial de toda una plantilla.

En el ámbito comercial, los clubes tienen por delante más obstáculos para lograr la fidelidad de los aficionados más jóvenes y retener a los más veteranos para que sigan al equipo con la misma pasión. En los próximos años, las estrategias más imaginativas son las que marcarán la diferencia. Por ejemplo, los Tampa Bay Lighting, equipo de hockey, diseñaron unas camisetas que tenían un chip. Mediante su lectura, los aficionados obtenían descuentos en la tienda del club y otros establecimientos. Con esta idea, se consiguió no solo un incremento en la ventade camisetas, sino que en el día del partido, todos los aficionados la llevaban, lo que supuso un espectáculo visual histórico.

En este campo, para el FC Barcelona, un objetivo es la transformación de sus recintos en instalaciones inteligentes. Para llevarlo a cabo, el club puso en marcha un proyecto pionero en el mundo con el centro de supercomputación de la ciudad (Barcelona Supercomputing Center). Mediante una gestión de datos pioneras, en el nuevo Camp Nou y Espai Barça se optimizará la experiencia del aficionado hasta el punto de acortarle todas las distancias que tenga que recorrer y proveer las tiendas del stock más demandado por su perfil, entre otros muchos servicios, como una gestión de la seguridad del estadio aún más eficaz. 

Este tipo de medidas no tienen por qué ser individuales. En el béisbol estadounidense, la Major League Baseball, en 2000 creó la MLB Advanced Media, en la que cada equipo invirtió un millón de dólares al año durante cuatro años con el fin de poner en marcha una estrategia digital, se reunieron un total de 120 millones. De esta manera se crearon webs para cada equipo, bases de datos, espacios para consultar resúmenes y estadísticas de los partidos, lo que logró un aumento de hasta un millón de visitas diarias. El éxito de este modelo, conforme avanzó la tecnología, permitió crear BAMTech en 2015 con retransmisiones en directo. Dos años después, Disney compró el 75% de esta división y ahora está valorada en 4.000 millones de dólares.

En la otra cara de la moneda, también ha habido grandes fiascos. En 1996, la NHL (Liga Nacional de Hockey de Estados Unidos) diseñó un sistema para medir la fuerza de los disparos durante un partido. Con una placa y unos sensores dentro del disco, en pantalla se mostraba con colores la potencia a la que salía despedido del stick. Por desgracia, el público no reaccionó bien. Los espectadores tradicionales de hockey lo rechazaron por considerarla propia de un videojuego y poco seria para lo que ellos demandaban. El proyecto fue abandonado en dos años. Sin embargo, probando esta tecnología con otros aficionados, comprobaron que sí que atraía a otros de diferente perfil y con su aplicación en otros deportes se sentaron las bases de los efectos de realidad aumentada que ahora son imprescindibles, por ejemplo, en las retransmisiones de fútbol americano. La lectura de esta experiencia es que el error no tiene por qué ser una experiencia negativa, sino que puede tratarse de una fase más de la innovación que conducirá a soluciones para otros problemas, aunque no se hubiesen planteado en el inicio. Como recomienda Ivanka Visnjic, lo importante es que los procesos de innovación sean ágiles y partan de experimentos sencillos que no requieran grandes inversiones, y luego si resultan, se escalen a hipótesis más complejas.

La metodología fundamental para gestionar iniciativas de innovación son herramientas como Design Thinking, detectar los problemas de un usuario y resolverlos específicamente, y Lean Startup, un proceso iterativo, que permite retroalimentar el proyecto con la experiencia de los usuarios. No obstante, más allá de la técnica, lo importante es entender que un proceso de innovación no admite precocidad. No existe la innovación rápida y sencilla, especialmente en deportes. “Se trata de humanos y los humanos son difíciles de cambiar”, precisa Visnjic. En no pocas ocasiones, las metas serán a largo plazo y se avanzará tanto como habrá fases en las que se tendrá que volver atrás. No hay que tener miedo al error, gracias al fracaso también se puede avanzar. Forma parte de la innovación, a veces es una condición necesaria, como en el caso aludido de la NHL. Nunca será un problema si se sabe aprender de él de manera eficaz, pero, ante todo, como concluyeron Jason Pottsa y Vanessa Ratten en un estudio para el journal Innovation: Management, Policy & Practice, la efectividad de la innovación en el deporte requiere ante todo que los dirigentes sean conscientes de las implicaciones potenciales de su desarrollo.

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