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9 octubre, 2020

HACER EL BIEN Y HACER LO CORRECTO: EL IMPACTO DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EN LOS DEPORTES

Impacto social

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Equipos, atletas y clubes deportivos han apoyado causas solidarias a lo largo del tiempo. Sus raíces están en sus comunidades y se sienten obligados a apoyarlas.

A medida que las corporaciones se vuelven más solidarias, la comunidad deportiva también se le exige hacer más. Sin lugar a dudas, la pandemia actual ha ofrecido una amplia variedad de oportunidades para aquellos con un enfoque más consciente sobre qué significa la “solidaridad”.

Por ejemplo, muchas empresas cambiaron sus procesos de producción en las plantas para producir respiradores, productos de protección para el personal sanitario, desinfectantes para las manos, y algunos donaron estos productos en lugar de venderlos. A pesar de que los clubes deportivos han sido afectados muy negativamente a causa de la pandemia, también reaccionaron de manera solidaria. AS Roma fue uno de los primeros clubes en reaccionar cuando la pandemia afectó a Italia. Mediante su fundación Roma Cares, compraron y entregaron miles de mascarillas y botellas de desinfectantes de manos a hospitales locales, antes de crear una campaña GoFundMe con el objetivo de recaudar € 500 000 para comprar artículos médicos. De la misma manera, Fundació Barça ayudó en traer material a Cataluña y distribuirlo a diferentes hospitales, organizaciones y profesionales de la salud.

Cada vez más atletas entienden que ellos también pueden contribuir con actos de responsabilidad social y que pueden utilizar su imagen para impulsar esos cambios en la sociedad. Durante la crisis del coronavirus, Messi realizó una donación de € 1 millón, a dividirse entre el Hospital Clínic de Barcelona y otros centros de salud en Argentina. Xavi Hernández, también donó € 1 millón al hospital y el gerente del Manchester City, Pep Guardiola, donó € 1 millón para la provisión de artículos médicos. Estos solo son algunos ejemplos de muchos que se han llevado a cabo.

Muchos atletas aceptan participar en distintas actividades solidarias, porque es parte de una obligación de sus contratos, pero para muchos estas actividades representan un factor importante en sus vidas. El nadador Michael Phelps, ganador de ocho medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 2008 en Pekín, donó parte de su fortuna a causas solidarias. Además, utilizó el bono de USD 1 millón de su patrocinador Speedo, para crear su propia fundación y promocionar la seguridad en el agua entre otras causas.

Serena Williams también es otro gran ejemplo, ya que no solo destinó fondos sino también donó su tiempo a 13 causas solidarias a las que apoya. Williams es embajadora de buena voluntad de UNICEF y ha contribuido con la construcción de escuelas en África, ha luchado contra el cáncer de mama y junto a UNICEF ayuda en la promoción del acceso a la educación para muchos niños en Asia.

LeBron James tiene un profundo interés en la utilización del baloncesto para mejorar el mundo. Ha utilizando los momentos clave de su carrera para hacer campaña en pos de la educación de los niños. Una vez comentó: “No jugaré este juego para siempre. Pero lo que estamos haciendo en las comunidades, en los gimnasios, en las bibliotecas, eso sí perdurará. Al retirarme del baloncesto aún podré volver a algunos de esos parques y ver lo que fuimos capaces de lograr ese día”.

 

Atletas como activistas

En la actualidad, las personas valoran mucho la autenticidad y transparencia, y los atletas se han convertido en una gran voz con el claro objetivo de apoyar causas importantes llegando a ser influencers. Los aficionados reconocen la legitimidad y recompensan a los clubes y atletas con su lealtad. El delantero del Manchester United, Marcus Rashford, quien sufrió la pobreza cuando era niño, realizó una campaña para que los niños en Inglaterra pudieran tener comida gratuita durante las vacaciones de este último verano. Presionó a Boris Johnson para cambiar su política a tal punto, que el Primer ministro anunció un nuevo “covid summer food fund” de £ 120 millones, para 1,3 millones de estudiantes en Inglaterra. Rashford, además, ayudó a recaudar cerca de £ 20 millones para causas solidarias con el fin de alimentar a niños en edad escolar durante la pandemia de la COVID-19.

Recientemente, la introvertida tenista Naomi Osaka, utilizó el US Open como plataforma para luchar contra la injusticia racial. Y al hacer esto, no solo promovió la concienciación entre los aficionados, sino también de otros jugadores y de la comunidad internacional de tenis. Siempre ha existido una delgada línea entre el compromiso social y las protestas políticas, por lo tanto, los clubes necesitan encontrar un equilibrio para apoyar las causas fomentadas por sus atletas sin enajenar gobiernos, entidades deportivas reguladoras y los aficionados.

Históricamente, muchos atletas han luchado por diferentes causas. Muhammad Ali, nacido bajo el nombre Cassius Clay, se convirtió al Islam y apoyó el progreso de la comunidad afroamericana. En 1966, se negó a unirse al ejército debido a que estaba en contra de la guerra y fue despojado de su título de campeón de los pesos pesados, no pudiendo aprovechando su mejor momento vital de juventud.

¿Puede el deporte ayudar a corregir las injusticias del pasado y construir un mejor futuro para todos? Esta puede ser una pregunta difícil de responder. Sin embargo, encontrar la manera de avanzar requerirá de un liderazgo basado en principios presentes en todos los estamentos de la sociedad, incluso en la de los atletas de élite. En Estados Unidos, existe una notable tradición por el activismo deportivo, que ahora se está expresando a nivel mundial.

 

Los próximos pasos en la responsabilidad social

No es para nada sorprendente ver que los atletas expresen su identidad y sus principios, dentro y fuera del terreno de juego. Es tiempo de ver atletas que alzan la voz por lo que son. Pero sus acciones deben ser respaldadas por todos los involucrados, no solo por ellos mismos.

Por lo tanto, si bien los mantras del abuso racial, de niños, de personas, del planeta, el “propósito por encima de los ingresos” tienen sentido cuando los tiempos son buenos, la responsabilidad social juega un rol esencial en las economías que se encuentran al borde del colapso. Las empresas pueden estar en bancarrota o encontrarse bajo grandes riesgos financieros y, por ende, estas figuras son importantes y juegan un rol esencial como modelos a seguir para mantener sus causas benéficas en funcionamiento de la mejor manera.

Puede ser tentador reducir o recortar los gastos relacionados con iniciativas solidarias en momentos difíciles, pero el compromiso social es una razón importante para la lealtad y debe protegerse.

 

Tània Vié Riba

 

 

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