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March 29, 2021

Gestión de Lesiones

Fatiga aguda y residual en el fútbol de elite. ¿Son suficientes 72 horas de recuperación entre partidos?

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Comprender la fatiga que genera disputar un partido de fútbol y los perfiles de recuperación de los sistemas biológicos son dos elementos clave para mejorar los programas de preparación y reducir las lesiones y enfermedades de los jugadores. El número de partidos oficiales que cada temporada disputan los jugadores profesionales se ha incrementado de forma espectacular en los últimos años. Además de los partidos habituales de liga, los mejores equipos tienen que jugar partidos de competiciones europeas, la Copa o encuentros internacionales con sus respectivas selecciones. Si en los años 70 el número de encuentros que disputaba el equipo Campeón de la Copa de Europa llegaba a 40, en los últimos años la cifra sobre sobrepasa los 70 partidos. Por ejemplo, en la temporada 2018/19, el F.C. Barcelona disputó 60 partidos oficiales, es decir, un partido cada 4,5 días; si bien en numerosas ocasiones se disputan dos partidos en 3 días. Además, hay que añadir los viajes y las sesiones de entrenamiento: se pueden superar las 250 sesiones de preparación anuales. La sobrecarga de partidos es una amenaza para el rendimiento de los conjuntos.1,2

¿Son suficientes 72 horas de recuperación entre dos partidos? ¿Debería existir más descanso? Una reciente publicación3 ha analizado el efecto que tiene disputar un partido de fútbol sobre la fatiga y cómo evoluciona la recuperación de los jugadores en distintos parámetros fisiológicos, neuromusculares, técnicos, biomecánicos y respuestas perceptivas. Para ello estudiaron la fatiga aguda y residual en cinco momentos distintos: en el descanso de los encuentros, después del partido, y en las 24, 48 y 72 horas posteriores. Las conclusiones se basan en la revisión de 77 artículos de investigación que debían cumplir los siguientes criterios: estar publicados en inglés, tratarse de estudios longitudinales con futbolistas, la duración del encuentro debía ser mayor de 45 minutos y el protocolo de recogida de datos debía estar validado.

Los resultados de la revisión sugieren algunas conclusiones muy relevantes.

  • En el descanso de los partidos se encontraron alteraciones en parámetros inmunológicos (por ejemplo, en los leucocitos, Tamaño del Efecto (TE) = 1,9), una disminución moderada en la concentración de insulina (TE = – 0.9), un deterioro entre pequeño y moderado en la función muscular de las extremidades inferiores (TE = -0.5 a -0.7) y una reducción en algunos indicadores de rendimiento físico (por ejemplo, en el sprint en línea recta, TE = -0.3 a -1.0).
  • En el post-partido, todos los marcadores analizados relacionados con la fatiga mostraron un claro deterioro.
  • La capacidad de generar fuerza de los isquitiobiales (TE = -0,7), algún parámetro de rendimiento físico (TE = 0.3-0.5), los valores de CreatinKinasa (CK, TE = 0.4), la percepción de bienestar (TE = 0.2-0.4) y el dolor muscular de inicio retardado (DOMS, TE = 0.6–1.3) permanecieron sustancialmente afectados en las 72 horas posteriores al partido. Sin embargo, otros parámetros como el rendimiento técnico o las hormonas circulantes (por ejemplo, testosterona o insulina) se recuperaron completamente en las 72 horas posteriores al partido.

En la Figura 1 se presenta la evolución en el descanso, inmediatamente después y un (G+24h), dos (G+48) y tres (G+72h) días después del partido en algunos indicadores neuromusculares, biomecánicos, de rendimiento físico y de respuesta perceptiva.

Figura 1. Evolución temporal de los cambios (media del tamaño del efecto) en distintos parámetros neuromusculares, biomecánicos, respuestas perceptivas y rendimiento físico en el descanso, inmediatamente, uno (P+24h, dos (P+48h) y tres (P+72h) días después del partido. Isquiotibiales (isq), Cuadriceps (Cuad), CreatinKinasa (CK), Dolor Muscular de Inicio Retardado (DOMS), Sprint Línea Recta (SLR), Countarmovement Jump (CMJ) y Cambio de Dirección (CD)

En cualquier caso, estos resultados deben ser tomados con cautela pues (i) la mayoría de los estudios revisados han controlado la recuperación de los jugadores en el post-partido y en las 24 horas posteriores, (ii) los equipos analizados tienen distintos niveles competitivos, (iii) no se ha diferenciado entre hombres y mujeres y (iv) las condiciones climáticas no se han tenido en cuenta.

En conclusión, mientras algunos parámetros (por ejemplo, los hormonales y técnicos) se encuentran completamente recuperados, parece que un período de 72 horas después del partido puede no ser suficiente para restaurar completamente el equilibrio homeostático (por ejemplo, daño muscular, estado físico y percepción de bienestar).  El período de recuperación no puede consistir en una estrategia única para todos los sistemas del deportista. Hay que tener precaución además con las cargas de entrenamiento que se propongan en esta ventana de recuperación, pues podrían resultar muy perjudiciales para conseguir un restablecimiento óptimo de las capacidades de los deportistas. El personal médico y el cuerpo técnico deberían implementar métodos que puedan optimizar el estado fisiológico y psicológico del jugador. El control de la carga en el partido podría ayudar a estimar mejor el efecto real de la competición en la fatiga aguda y residual. El largo período de recuperación que caracteriza al CMJ la fuerza de los isquiotibiales, la CK y el DOMS sugiere que estos parámetros podrían incluirse en una batería de pruebas para controlar la recuperación. Además, los aspectos nutricionales suponen aspectos muy relevantes para facilitar la recuperación. Otras medidas adicionales podrían ser, de acuerdo con el informe, At the Limit: Player Workload in Elite Professional Men’s Football4 elaborado por FIFPro y el consenso del Comité Olímpico Internacional: (i) Proponer un período de 96 horas de descanso entre dos partidos; (ii) introducir de descansos obligatorios de 4 semanas fuera de temporada y de 2 semanas a mitad de temporada; y (iii) considerar la posibilidad de imponer un tope anual de partidos para cada jugador para proteger su salud y su rendimiento.

 

Carlos Lago Peñas

 

Referencias:

1 Ekstrand J, Waldén M, Hägglund MA. Congested football calendar and the wellbeing of players: correlation between match exposure of European footballers before the World Cup 2002 and their injuries and performances during that World Cup. Br J Sports Med 2004; 38:493–7

2 Ekstrand J, Waldén M, Hägglund M. Hamstring injuries have increased by 4% annually in men’s professional football, since 2001: a 13-year longitudinal analysis of the UEFA Elite Club injury study. Br J Sports Med 2016; 50:731–7.

3 Silva JR, Rumpf MC, Hertzog M, Castagna C, Farooq A, Girad, O, Hader K. acute and residual soccer match-related fatigue: a systematic review and meta-analysis. Sports Med 2018; 48: 539-583.

 

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