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11 marzo, 2020

EL MEJOR ESTADIO DEL MUNDO COMIENZA POR LAS GRADAS

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En relación a sus dimensiones, el Camp Nou es uno de los estadios donde mejor se ve el fútbol. Así lo consideró el estudio de arquitectura Fenwick Iribarren, al que nos referimos en un artículo anterior como autores del primer estadio de fútbol desmontable. Estos arquitectos, con una larga trayectoria en el mundo del deporte, determinaron que el estadio del FC Barcelona obtiene una puntuación de 393 sobre 500, lo que le acerca al Allianz Arena, uno de los recintos más modernos del mundo. Su construcción, modélica, supera a su gran rival en España, el Santiago Bernabéu, y solo se ve perjudicada en su visibilidad por la distancia de la tercera gradería, norte y sur, hasta el campo. Demasiado alejada como para apreciar bien los detalles del campo de juego.

 

Pero lo verdaderamente interesante de aquel estudio es la proyección que tiene para los profesionales, y aspirantes a profesionales de la Gestión de Instalaciones Deportivas. Porque analiza el Valor C, fundamental a la hora de valorar la calidad de un estadio, y evaluar sus reformas o construcción. La UEFA lo define como la variable que determina la calidad de la línea de visión del espectador respecto a lo que tiene delante. Existe además una detallada fórmula para su cálculo.

 

C = ((D(N+R) / D+T)) – R

 

C = C-Value

D = distancia horizontal del ojo al punto de fuga (habitualmente la línea lateral o la línea de meta)

R = altura vertical desde el ojo hasta el punto de fuga

N = altura de cada línea de asientos

T = profundidad de la línea de asientos

 

En fútbol el valor más habitual resultado de este cálculo es 120 mm, pudiendo reducirse hasta los 90. Esas medidas son suficientes para que la cabeza del espectador de delante no nos estorbe la visión. Aunque hay casos extremos, como las carreras hípicas de Ascot, donde se eleva hasta 200. La razón, escasamente técnica, reside en las extravagantes pamelas de ellas y los habituales sombreros de copa de ellos. Pero sin restar su importancia a la hípica ni a su gestión, el profesional de un deporte de competición en que entre en juego una pelota tendrá que tener muy claro, además del Valor C, el diámetro del balón.

 

El motivo es que hay una distancia a partir de la cual el ojo humano será incapaz de distinguir la pelota. Para el tenis, donde la bola apenas tiene 6,8 cm de diámetro, el máximo entre un espectador y los extremos del campo serán 30 metros. En el caso del fútbol americano y el rugby, cuyos balones en forma de melón tienen 28 cm de largo y 60 cm de diámetro, los asistentes al estadio pueden estar alejados un máximo de 150 metros. Los 70 cm de circunferencia del balón de fútbol dan más distancia, 190 metros. Esa sería la grada donde podríamos colocar al último de los asistentes, sabiendo que la distancia óptima, en las primeras filas, es de 90 metros.

 

Hay algo en que el especialista deportivo debe fijarse también a la hora de contemplar un estadio. Independientemente del deporte que se dispute en su interior, encontramos que su parte exterior es redondeada. El motivo es también la visibilidad.

Aunque el campo sea siempre rectangular, redondear las gradas en los extremos no solo permite sentar más espectadores, sino que la combinación entre distancia y Valor C sea óptima para que vean todo perfectamente.

 

Lejos ha quedado el tiempo en que los estadios intentaban llenarse con el mayor número de espectadores, incluso a costa de dejarlos en pie. Una vez que la retransmisión televisiva, las plataformas de pago, y la realidad aumentada han hecho que la experiencia de juego pueda ser casi insuperable en el sofá de casa, se libra una nueva competición, la de traer a los aficionados a vivirlo en directo. Precisamente por eso el Valor C ha cobrado una importancia extraordinaria, así como las dimensiones del graderío, y la comodidad de sus asientos. Hoy la UEFA exige que el respaldo tenga un mínimo de 30 centímetros desde la base, para que la espalda descanse bien, y que el material de que esté hecho sea un plástico ergonómico y flexible. Deben ser individuales, y numerados. Adicionalmente a estas disposiciones muchos clubs cuidan cada vez más que el espectador pueda colocar su bebida, y su teléfono o tablet, con toda comodidad.

 

Los expertos, en sus previsiones, han comenzado a intuir que pronto el asiento de la grada comenzará a parecerse más a los de la sala de prensa. Perfectamente conectados, esta vez para que el fan retransmita vía sus redes sociales, y aplicaciones de mensajería, la experiencia vivida. Todo ello lo hará posible la irrupción de la tecnología 5G, cada vez más presente en los estadios modernos.

 

Y si aspiras a ser uno de esos profesionales que definirán el futuro, apúntate al Certificado en Gestión de Instalaciones Deportivas.

 

Martín Sacristán

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