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8 julio, 2020

EL DÍA EN QUE ERIC SE CONVIRTIÓ EN DELANTERO

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A primera hora de la mañana, Eric, que aún no ha cumplido los once años, suele demorarse en la puerta del colegio. Se despide de su madre, cruza la verja, hace como que se va, y luego vuelve, aparentando esperar algo o alguien, mientras mira continuamente su reloj. Sus compañeros le miran al pasar, sin saludarle. Como todos los días, está gastando esos minutos iniciales para no tener que esperar en clase la llegada del profesor.

Cuando llegue el recreo, Eric no será tampoco de los primeros en salir. Y una vez en el patio, mirará a su alrededor, procurando colocarse cerca de las paredes, o en una esquina. Cualquier rincón donde crea que no se fijarán en él. Porque para un niño como él, que sufre bullying, los momentos más duros del día son aquellos en que se encuentra fuera de la vigilancia de los profesores.

Su caso no es una excepción, sino un fenómeno frecuente que afecta a casi el 20% de los alumnos en países desarrollados, como reveló el último informe PISA. Pero, aunque Eric sufra las burlas de todos sus compañeros, en realidad solo dos de ellos son los verdaderos acosadores. El resto se deja llevar por la presión del grupo. Esa es la principal característica del bullying y, cuando se combate, suele conseguirse erradicarlo. Por ese motivo la Fundación Barça puso el foco en esta parte del problema al iniciar su programa piloto contra el bullying para alumnos de primaria. Y tras dos años de trayectoria, ha cosechado un éxito sin precedentes.

La novedad de esta iniciativa es que fomenta el deseo de integrar en el grupo a los excluidos, combinando el deporte con herramientas dirigidas tanto al profesorado como al alumnado. Y lo más importante de todo, proporcionando una vía a los niños para expresar su malestar. La mayoría de quienes sufren acoso no lo cuentan, o no saben cómo hacerlo, dificultando que sus padres, profesores y compañeros puedan ponerle solución. En cambio, cuando una situación sale a la luz, y el grupo de compañeros la comprende, el acoso se reduce. Así ha ocurrido entre los 5.000 niños de los 26 colegios de Cataluña que han participado en el programa. En esos centros las víctimas de bullying se han reducido un 35%, y un 60% las de ciberbullying.

Son cifras espectaculares alcanzadas con solo dos años de puesta en práctica, especialmente si consideramos que es un problema presente en todos los países de la OCDE, sin importar nivel de renta, situación social o etapa educativa.

Las escuelas de Cataluña, donde el programa ha sido puesto en marcha, mantienen un nivel de acoso algo inferior que la media de la OCDE, según el último informe PISA, pero mayor que en el año 2015. Un 17% de alumnos lo sufren, y eso afecta a su rendimiento escolar, incluso es frecuente que acaben abandonando los estudios. Para empeorar el problema, la mayoría de los docentes no han recibido formación para enfrentarlo: un 76% de ellos declara no estar preparado para abordarlo. Y este es otro motivo del éxito del programa, su diseño como herramienta de apoyo al profesorado.

Cada profesional de los centros que se suman a esta iniciativa recibe el acceso a un campus virtual, donde recibe formación y se le facilitan recursos para integrar las herramientas contra el bullying en las asignaturas de Educación Física, Plástica, y en tutorías. Con un curriculum adaptado a cada uno de los seis cursos de primaria, las actividades contemplan la educación emocional, gestión de los propios sentimientos, y habilidades sociales. Son 42 unidades didácticas vinculadas a las creencias y valores del Barça, y a la práctica del deporte. También disponen de pruebas para la evaluación previa y posterior a la aplicación del programa, y un informe que permite al centro escolar informar a los padres sobre el clima de convivencia en la escuela.

A medida que los niños crecen, el profesorado encuentra nuevos recursos, y en quinto curso hay un área dedicada específicamente al ciberacoso. Esta parte ha sido especialmente bien recibida por la comunidad educativa, ya que es a partir de los diez-once años cuando el uso de las redes sociales hace aparecer el ciberbullying, incluso contra niños y niñas que no sufrían acoso.

El programa imparte además talleres de sensibilización en sesiones presenciales, con la asistencia de un máximo de 50 niños, donde durante 90 minutos se combinan actividades físicas con espacios de diálogo, destinados a identificar el acoso. Existe además una formación específica a entrenadores de fútbol formativo, del que ya se han beneficiado 600 técnicos. También en los equipos amateur de los colegios existe el bullying, y el programa ha logrado reducirlo en un 9%.

Todas estas metodologías prácticas, diseñadas mediante la consulta y asesoramiento de expertos internacionales en bullying, se combinan con la difusión de los resultados y lo aprendido en su puesta en práctica, a través del Simposio Anual contra el Bullying de la Fundación Barça. La iniciativa piloto se ha ampliado desde el inicio del curso 2019-2020 a todas las escuelas de Cataluña, y proyecta seguir implantándose en cada vez más colegios, con una vocación claramente global.

Todo para conseguir esa bajada del 35% en el acoso presencial y el 60% en el ciberacoso, que no son meras cifras, sino resultados conseguidos gracias a la participación activa del grupo en la lucha contra el bullying. Los niños que formaron parte del programa han aprendido a identificar esta práctica abusiva, a denunciarla, y sobre todo a considerarla algo nocivo. Así lo afirma Montse Font, del colegio La Merçe en Martorell, quien nos asegura que “los alumnos han cobrado conciencia, están alerta, y son capaces tanto de resolver conflictos como de comunicarlos de manera inmediata”.

Uno de esos niños se llama Eric, pero ya ni se queda esperando en la puerta, ni se relega a sí mismo a un rincón del patio. De hecho, son sus amigos quienes le meten prisa para salir, ahora que se rifan a ese delantero tímido y especial que, tras las vacaciones navideñas, apareció en el cole con un regalo significativo: su propio balón. Eric es solo uno de los miles de niños cuyos casos individuales se han abordado con éxito, proporcionándoles una vida más feliz y una conducta de lucha y resistencia al acoso que, una vez adquirida, acompaña al alumno durante toda su etapa educativa. La Fundación Barça quiere que sean muchos más los niños como Eric, pues nació para apoyar su desarrollo a través de los valores deportivos y vitales que caracterizan al FC Barcelona. Para conseguirlo ha decidido ofrecer su programa de forma gratuita a cuantas escuelas lo soliciten. Hasta convertirse los campeones que derroten para siempre al bullying, en Cataluña, y en el resto del mundo.

 

 

Martín Sacristán

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