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febrero 14, 2022

Fútbol

El arte de la anticipación

By Álvaro González.

Anticiparse a lo que va a hacer el rival es crucial en cualquier deporte que esté basado en la velocidad. Cuando se requieren reacciones rápidas, si el jugador espera a poder apreciar la trayectoria de la pelota, será demasiado tarde. El arte de la anticipación, por tanto, consiste en adivinar por la posición y movimientos del adversario hacia dónde va a ir el balón, predecir correctamente el curso del juego. De los deportistas que son capaces de adelantarse con más frecuencia, se suele destacar su inteligencia, visión de juego e incluso el paso del tiempo; parece que piensan varios segundos por delante de los demás. Este tipo de intervenciones han sido calificadas por la literatura científica como actuaciones «en la frontera de lo imposible». Se trata de una habilidad que hoy, en la elite, resulta totalmente decisiva.

Anticipación en deportistas expertos y aficionados

Los mecanismos que permiten anticiparse han sido objeto de estudio desde los años setenta, generalmente, por medio de la técnica de oclusión temporal, es decir, presentando un vídeo a un deportista variando la duración de una secuencia antes de llevarlo a negro. En 1978, en Reino Unido se hizo un experimento en el contexto del tenis en el que se proyectaron películas con saques a una serie de participantes y, cortando la escena en el momento del contacto con la bola, se les pedía que adivinasen hacia dónde iba a ir o donde caería. Tenían que marcarlo con una equis sobre el dibujo de una cancha de tenis dividida en cuadrantes.

El juicio de los participantes tenía que ser por fuerza con la información disponible antes de que se produjera el contacto con la pelota, con las señales que se pudieran detectar en la postura y movimientos del sacador. Los participantes eran tenistas expertos y aficionados, y los resultados indicaron que los primeros fueron más precisos al anticipar el destino de la bola. Puede parecer una conclusión obvia, pero en aquella época sirvió para destacar la importancia que tiene interpretar las posturas de un rival y, sobre todo, que con la práctica y experiencia se desarrollan automatismos para hacerlo. Idénticos resultados se han logrado posteriormente en experimentos realizados con porteros de balonmano avanzados y noveles.

¿Qué señales desencadenan una acción?

Más adelante, otros estudios mostraron que la información se extrae de un conjunto de señales relacionadas entre sí que aparecen distribuidas por todo el cuerpo. Los participantes que se fijaban solo en un detalle o en una fuente de información aislada tenían peores resultados. Además, también se demostró que los jugadores expertos tienen capacidad de distinguir acciones engañosas y genuinas, y de identificar patrones en secuencias del transcurso del juego. El mecanismo de la anticipación es una técnica profundamente compleja.

Hay que entender que el estudio del tiempo de reacción, tan habitual en la psicología -apretar un botón a partir de una señal-, no es equiparable a las acciones deportivas porque estas requieren respuestas más complejas. Si tomamos como ejemplo un penalti de fútbol -y en menor medida también de balonmano-, está estudiado que el intercambio de información, el escaneo visual, se produce en las dos direcciones, del portero al lanzador y del lanzador al portero. Las miradas se intercambian desde que se coloca el balón en el punto de penalti. Identificar con precisión la señal desencadenante de una decisión concreta no es fácil. Es un proceso que comprende varias secuencias antes de que se produzca el contacto con la pelota.

Durante el juego, en la fluidez de una posesión de balón, es aún más complicado. Por norma, se suele tomar el contacto con el balón como referencia porque es el instante en el que se produce una alteración crucial en la información óptica disponible. Ese momento se conoce como punto 0 en el análisis cronométrico, aunque el escaneo haya comenzado con anterioridad e incluso pueda estar influido por la observación de otras acciones que se han realizado en el mismo partido, o sobre las que el jugador haya recibido el aviso de un entrenador, por ejemplo, con un vídeo durante la semana.

Además, no basta con conocer señales al inicio de una jugada que permitan anticipar cómo va a concluir, porque cada desenlace concreto puede tener formas diferentes. Por eso, también se descubrió en estudios sucesivos que los deportistas asignan probabilidades reales a cada acción como forma de reducir la incertidumbre, lo que reduciría la carga cognitiva. Este proceso se desarrolla identificando una serie de señales relevantes para descartar las accesorias. En resumen, los jugadores especializados procesan de forma jerarquizada la información que detectan y la clasifican por su relevancia para poder asignar probabilidades y anticipar los posibles escenarios que se van a desencadenar.

Se trata de un fenómeno adaptativo en el que también entran en función las características personales de cada deportista. Un estudio de 2010 encontró que en los penaltis, los porteros menos ágiles comenzaban sus paradas una media de 150 y 250 milisegundos antes del golpeo, mientras que los más rápidos aguantaban hasta 50 y 100 milisegundos. Los que lograban más paradas de media eran los segundos, los que aguantaban más. Se podría hablar de un peak informativo. Un instante en el que se puede recoger un máximo de información sobre una acción que asegure una reacción correcta; un instante siempre antes de la acción, para que la reacción sea anticipativa. De hecho, hay académicos que consideran que más que anticipar, el deportista lo que hace es adaptar, ajustar y calibrar su acción. Es decir, como se explicó en un artículo de la revista Estudios de Psicología: «temporalizar las acciones propias en función de las capacidades funcionales de acción y de los condicionantes espacio-temporales».

Entrenando la anticipación

Esta capacidad para intuir qué curso seguirá el juego se puede ver alterada por el estrés, como cualquier otro lance, y por la carga de trabajo o fatiga. Son factores que modifican las habilidades perceptivo-cognitivas, la forma en la que se procesa la información. Por este motivo, la literatura científica recomienda entrenar la anticipación como una capacidad más del juego. La forma ideal sería con sesiones en las que se establezcan contextos similares a los de la competición, donde se respete el ciclo de percepción-acción para que los jugadores localicen qué fuentes de información son las más relevantes y aprendan a obtener la información clave para poder anticipar qué es lo que va a ocurrir a continuación.

No obstante, también se puede entrenar la anticipación en ejercicios aislados. En una sesión lo más cercana al juego real lo importante son las tendencias de acción de los rivales y su posicionamiento, pero en otro tipo de ejercicios más concretos, la información postural puede ser igualmente relevante: el gesto, lateralidad o perfil. En definitiva, la praxis. Johan Cruyff, cuando era entrenador del Ajax, llevaba a los jugadores de diez años a hacer sesiones en el parking. A su juicio, caerse sobre el cemento resultaba mucho más incómodo que en césped, por eso los futbolistas, sobre esa superficie, aprendían a moverse con más rapidez y a tomar decisiones más rápido sobre qué hacer con o sin balón. Entrenaba la mente.

“Con este pequeño detalle de un entrenamiento ya estas condicionando dos o tres aspectos muy importantes del juego: posición, control del balón, velocidad, concentración. A la larga, todo esto te servirá y tendrá consecuencias directas sobre tus prestaciones en el campo y, por tanto, en el rendimiento global del equipo. Así pues, con solo cambiar algo tan simple como el lugar de entrenamiento de un campo de hierba a un parking, introduciendo la circunstancia de un terreno áspero, inusual, estás fomentando la anticipación, la rapidez. Aprendes a llegar primero, a soltar la pelota antes y a pasar el balón rápidamente. En resumen, estás entrenando tres acciones en una. Y puede que los jugadores que son fuertes y corpulentos nunca hayan entrenado estos detalles”.   Johan Cruyff.

En definitiva, la cuestión central de estas habilidades es la capacidad de obtener información y procesarla. Si hablamos de fútbol, la anticipación es útil al portero para adivinar la trayectoria de un disparo o de un centro al área; al defensor para interceptar una asistencia o cortar un ataque; los centrocampistas para romper posesiones y los delanteros para intuir los movimientos defensivos de sus oponentes. No obstante, hay otro factor aún más decisivo: el escaneo del juego antes de recibir un balón. Es la recopilación de información que hace un futbolista cuando no tiene la pelota para, antes de recibirla, decidir qué hará con ella.

Escaneo previo a una acción

Las investigaciones disponibles indican que cuanto más escanea un futbolista más exitosas son sus acciones. Arsène Wenger, en la edición de 2020 del Congreso Sports Tomorrow que organiza el Barça Innovation Hub, confesó que encargó un estudio a sus analistas y expertos en ciencia de datos para averiguar cuántas veces los mejores futbolistas europeos miraban a su alrededor en los 10 segundos previos a recibir un balón. En la Premier, los jugadores de nivel alto lo hacían entre 4 y 6 veces, y las estrellas entre 6 y 8. El punto más alto, a escala europea, se lo dio Xavi Hernández, con 8,3.

El profesor Geir Jordet, que ha realizado numerosos estudios sobre el escaneo, confirmó ese ranking que situaba a Xavi como el futbolista más escaneador. Según sus investigaciones, los jugadores dan esos golpes de vista entre pase y pase. Cuando se toca la pelota o cuando cambia de dirección, miran el golpeo, pero mientras se dirige a su objetivo están atentos a otras circunstancias que se producen en ese momento en el campo. Es algo tan complicado y tan sencillo como conducir un vehículo.

El gran logro de estos hallazgos sería poder convertirlos en una técnica que, como la anticipación, también se pueda entrenar. Según Jordet, en una investigación realizada con jugadores de categorías formativas -con amplio margen para el aprendizaje- encontró que la habilidad para escanear más veces se podía aumentar, pero era más complicado traducir eso en una mejora del éxito de las acciones subsiguientes. La hipótesis es que el escaneo debería introducirse como hábito a fomentar desde el principio, en los más pequeños, para que puedan interiorizarlo cuanto antes. En sus palabras: «tiene que ser como cuando se enseña a los niños a mirar a los lados antes de cruzar la calle».

FUENTES

A current approach to anticipation in sport

José Antonio Navia et al

https://oa.upm.es/54741/

Anticipation in sport: Fifty years on, what have we learned and what research still needs to be undertaken?

AM Williams & RC Jackson

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1469029218305090

Reading the Future from Body Movements –Anticipation in Handball

  1. Cocić et al

https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00222895.2020.1802216

Integrating explicit contextual priors and kinematic information during anticipation

N Viktor Gredin et al

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33320053/

Scanning, Contextual Factors, and Association With Performance in English Premier League Footballers: An Investigation Across a Season

Geir Jordet et al

https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2020.553813/full

Using an Imagery Intervention to Train Visual Exploratory Activity in Elite Academy Football Players

Chris Pocock et al.

https://psycnet.apa.org/record/2019-19954-004

Me gusta el fútbol (RBA, 2002). Johan Cruyff

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