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30 octubre, 2019

CUANDO INTERPRETES DATOS DEL ENTRENAMIENTO, PIÉNSALO DOS VECES ANTES DE NO HACER NADA

Rendimiento Deportivo
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La gestión de la carga no significa que “los jugadores dejen de entrenar”

La frase “gestión de carga” se ha popularizado en el deporte de alto rendimiento; lamentablemente, la práctica se asocia por lo general con hacer descansar a los jugadores, faltar a los entrenamientos o jugar menos minutos. La frase se ha vuelto tan común que incluso el aficionado deportivo medio, tiene una opinión sobre la gestión de carga, generalmente porque ha pagado una gran suma de dinero para ver a su jugador favorito, solo para llegar al campo de juego y encontrar que ese jugador está descansando por razones de gestión de carga.

 

En nuestro artículo anterior describimos algunas razones fundamentales para monitorizar el entrenamiento de un deportista:

 

(1) Para construir cargas de trabajo crónicas más altas

(2) Para prepararse para las fases más exigentes de la competencia

(3) Para hacer avanzar a los atletas de la manera más rápida y segura posible hacia estas cargas altas

 

Dados los claros beneficios de la gestión efectiva de los deportistas, es interesante que algunos entrenadores y comentaristas sigan creyendo (de manera errónea) que la gestión de la carga es simplemente un término que el staff de medicina del deporte ha creado como una excusa para “evitar que un deportista entrene”. ¿Cómo hemos llegado a este punto?

 

¿El deporte perdió su rumbo y nos dirigimos de nuevo en la misma dirección?

A principios del 2000, los investigadores comenzaron a estudiar la relación entre la carga de entrenamiento y las lesiones, sobre todo en los deportes de equipo.1,3 Esta investigación coincidió con varios avances tecnológicos: el primero fue el desarrollo de sensores de movimiento portátiles disponibles en el mercado (p. ej., sistemas de posicionamiento global), y el segundo fue la introducción de bases de datos utilizadas para monitorizar las cargas de trabajo de los deportistas. Los equipos deportivos comenzaron a invertir más recursos en el seguimiento de sus jugadores: el salario que se le pagaba al staff para controlar a los deportistas costaba una fracción de lo que los dueños le pagarían a una “estrella” lesionada que no podía jugar. Era una inversión inteligente. Mientras más desarrolladores de tecnología clamaban que su producto podía usarse para “predecir y prevenir lesiones”, y cuanto más promocionaban esa historia los medios, más se entusiasmaban los dueños. Se les pedía a los directores de alto rendimiento que utilizaran los “datos” y, quizás, la forma más sencilla de hacerlo era sacar a un deportista del entrenamiento. Se establecieron “umbrales” de entrenamiento y algunos miembros del staff de rendimiento incluso se acercaban a los entrenadores a mitad de la sesión para detener las prácticas, por temor a que sus deportistas “hubieran corrido demasiado” o a que “sus cargas de trabajo fueran demasiado altas”. Si bien la recuperación adicional puede estar justificada en algunos casos, es poco probable que mantener a los deportistas constantemente fuera de la carga de entrenamiento sea la mejor manera de desarrollar jugadores fuertes, capaces de progresar positivamente durante las demandas intensas de la competencia.

 

¿Cómo podemos promover el desarrollo de un atleta fuerte?

En contraste directo con los primeros puntos de vista, hay cada vez más pruebas que demuestran que las cargas de trabajo crónicas bajas aumentan el riesgo de lesiones.4 Estos hallazgos sugieren que progresar a cargas crónicas más altas sería preferible para mejorar la disponibilidad del deportista, en lugar de reducir las cargas de entrenamiento. Sin embargo, el staff de rendimiento deportivo y de medicina del deporte no solo es responsable de mantener a los deportistas disponibles para jugar, sino que deben estar listos para jugar cuando sea necesario. En línea con los estudios de la relación entre la carga y las lesiones, las pruebas recientes han demostrado que los deportistas con cargas crónicas más altas y con menos “picos” en la carga también manifiestan una mayor disponibilidad para jugar.7 Estos hallazgos resaltan la capacidad para mejorar el rendimiento de un programa efectivo de gestión de carga. Si bien se reconoce que un sinnúmero de factores, aparte de la carga de trabajo, pueden afectar tanto el riesgo de lesiones2,5 como el rendimiento,5,7 la falta de un programa de carga efectivo es similar a disparar a un objetivo con los ojos vendados.

 

¿Cómo puede el staff de medicina del deporte evitar picos en la carga de trabajo si no tiene información sobre el historial de entrenamiento del deportista?

¿Cómo puede un entrenador deportivo, un fisioterapeuta o un entrenador de fuerza y acondicionamiento progresar a mayores cargas de trabajo si no mide la carga de trabajo?

Dada la relación entre la carga de entrenamiento, la disponibilidad del deportista y la disponibilidad para jugar, ¿cómo puede un atleta tener la mejor oportunidad de alcanzar su potencial de rendimiento y permanecer sin lesiones si las estrategias de carga apropiadas no respaldan su programa de entrenamiento?

 

¿Y qué sucede con la “aptitud física” y la tolerancia a la carga de trabajo?

Aunque los picos en la carga de trabajo pueden ocasionar lesiones, la “carga” no explica todas las lesiones. Además, algunos jugadores resisten más los picos en la carga de trabajo, mientras que otros son más vulnerables. En algunos casos, los picos en la carga de trabajo son inevitables (p. ej., cuando un jugador clave regresa rápidamente de una lesión o durante múltiples partidos de doble tiempo adicional en las eliminatorias). Si los picos en la carga de trabajo son inevitables, ¿qué pasos prácticos pueden tomar el staff de rendimiento y el cuerpo médico para mitigar el riesgo de lesión y proporcionar a los jugadores la mejor oportunidad de éxito competitivo?

 

En primer lugar, si el cuerpo médico sabe que es probable que las cargas aumenten en el futuro cercano (p. ej., cuando el cronograma cambia de un partido a varios en una semana), entonces elevar la carga crónica en las semanas previas a ese cambio en el cronograma probablemente mejorará la tolerancia a la carga. Esta precarga aumenta la carga crónica, reduciendo así la brecha entre el “suelo” y el “techo”: es mucho más difícil aumentar las cargas desde el “techo” que desde el “suelo”, porque cuando la carga crónica es baja, la única manera es ir hacia arriba. En segundo lugar, se ha demostrado que las cualidades físicas bien desarrolladas (p. ej., la fuerza excéntrica de los isquiotibiales) disminuyen de forma independiente el riesgo de lesiones. En tercer lugar, las cualidades físicas específicas (p. ej., la fuerza del tren inferior, la velocidad y la aptitud aeróbica) moderan la relación entre la carga de trabajo y las lesiones: los jugadores con una aptitud aeróbica, una velocidad y una fuerza del tren inferior mejor desarrolladas, son más resistentes a los picos en la carga de trabajo que los jugadores con cualidades físicas mal desarrolladas9 (Figura 1).

Figura 1. Un ejemplo de cómo las cualidades físicas (en este caso, la aptitud aeróbica) moderan la relación entre la carga de trabajo y las lesiones. La relación entre la carga de trabajo y las lesiones también se ve moderada por la velocidad, la capacidad de realizar sprints repetidos y la fuerza del tren inferior.8

Si la carga absoluta (ya sea el “suelo” o el “techo”) no se puede modificar a corto plazo, el staff de rendimiento y el cuerpo médico pueden usar los resultados de las pruebas físicas para estratificar a los jugadores en grupos de riesgo bien definidos en función de patrones de carga particulares. A continuación, se proporciona un ejemplo de diferentes moderadores de la relación entre la carga de trabajo y las lesiones, así como sugerencias para manejar de manera práctica a dos atletas diferentes con cargas de trabajo similares:

Tabla 1: Posibles aplicaciones prácticas para dos deportistas diferentes con cargas de trabajo similares.

¡Piénsalo dos veces antes de no hacer nada!

El riesgo absoluto de lesiones en cualquier día de entrenamiento es muy bajo (<1 % por día de entrenamiento). En lugar de ahogarse en un vaso de agua, se recomienda que los profesionales lo piensen dos veces antes de no hacer nada. La construcción de deportistas fuertes y resilientes comienza con un buen programa de entrenamiento. Los profesionales de medicina del deporte deben tener fe (1) en su capacidad para diseñar programas de entrenamiento que den como resultado a deportistas más fuertes, y (2) que también sean más resilientes de lo que se creen. Finalmente, los programas efectivos de gestión de deportistas consideran los moderadores que influyen en la capacidad de los jugadores para tolerar la carga de trabajo. El conocimiento de estos moderadores y de cómo interactúan con la carga de trabajo proporciona un sistema de monitorización de deportistas más completo que simplemente medir la carga de trabajo de forma aislada.

 

Por el profesor Tim Gabbett y el equipo de Gabbett Performance Solutions

 

Se recomienda que los profesionales lean la investigación original. Para obtener más información sobre el trabajo realizado por Gabbett Performance Solutions, comuníquese con info@gabbettperformance.com.au.

 

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Referencias

  1. Anderson L, Triplett-McBride T, Foster C, y cols. Impact of training patterns on incidence of illness and injury during a women’s collegiate basketball season. J Strength Cond Res 2003;17:734-738.
  2. Bittencourt NF, Meeuwisse WH, Mendonca LD, y cols. Complex systems approach for sports injuries: moving from risk factor identification to injury pattern recognition-narrative review and new concept. Br J Sports Med, 2016;50:1309-1314.
  3. Gabbett TJ. Influence of training and match intensity on injuries in rugby league. J Sports Sci 2004;22:409-417.
  4. Gabbett TJ. The training—injury prevention paradox: should athletes be training smarter and harder? Br J Sports Med 2016;50:273-280.
  5. Gabbett, T.J. (2018). Debunking the myths about training load, injury and performance: empirical evidence, hot topics and recommendations for practitioners. Br J Sports Med 2018: bjsports-2018-099784. doi: 10.1136/bjsports-2018-099784. [Pub. en línea antes de imprimir].
  6. Gabbett TJ, Nassis GP, Oetter E, y cols. The athlete monitoring cycle: a practical guide to interpreting and applying training monitoring data. Br J Sports Med 2017;:bjsports-2016-097298. doi:10.1136/bjsports-2016-097298
  7. Hulin B.T., Gabbett T.J., Pickworth N.J., Johnston R.D., y Jenkins D.G. (2019). Relationships among PlayerLoadTM, high-intensity intermittent running ability and injury risk in professional rugby league players. International Journal of Sports Physiology and Performance, (en prensa).
  8. Malone S, Hughes B, Doran DA, y cols. Can the workload-injury relationship be moderated by improved strength, speed and repeated-sprint qualities? J Sci Med Sport 2018; https://doi.org/10.1016/j.jsams.2018.01.010.
  9. Windt J, Zumbo BD, Sporer B, y cols. Why do workload spikes cause injuries, and which athletes are at higher risk? Mediators and moderators in workload—injury investigations. Br J Sports Med 2017;51:993-994.

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