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February 18, 2021

Cómo hay que organizar el entrenamiento en los deportes de equipo. La propuesta de Paco Seirul·lo

Deportes Colectivos

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Siguiendo la propuesta del profesor Seirul·lo, las propuestas prácticas y la forma de entender el entrenamiento en los deportes de equipo debe tener una perspectiva propia y específica.1-7.

 Jugar y compartir una interpretación del juego con los compañeros del equipo en el espacio más cercano (espacio de ayuda) y en el espacio más lejano (espacio de cooperación) no consiste en dominar respuestas pre-determinadas. No se trata de disponer de comportamientos automatizados que se disparan cuando el entorno de juego muestra unas características concretas. Consiste más bien en tener estructuras de comportamiento que permiten a los jugadores adaptarse/proponer respuestas específicas a la situación y relacionarse con sus compañeros adecuadamente para lograr el objetivo común perseguido. Esta interpretación del juego debe ser descubierta por el jugador y mostradas por el entrenador en la sesión. Para ello a lo largo de cada sesión se trata de proponer tareas/actividades sucesivas que estén relacionadas entre sí de manera que, ajustando sus diferentes capacidades, el deportista pueda abstraer una estructura de soporte cognitivo/motriz que le permita comprender cómo debe actuar en el juego. Aprender no es repetir, es vivenciar en entornos cambiantes.

Un ejemplo. En el espacio de ayuda mutua, no se trata de dominar un comportamiento que debe ser aplicado siempre del mismo modo. Consiste más bien en entender si mi compañero necesita ayuda o espacio dependiendo de las condiciones específicas del entorno y de qué necesita él o ella en ese momento para expresar su mejor rendimiento. Las sesiones de entrenamiento tienen que ayudar a los jugadores a vivenciar de diversas formas estas situaciones y permitir que los deportistas terminen proponiendo respuestas personales después de comprender el contexto de juego.

La optimización del jugador tiene que ver entonces con comprometer de forma activa a todas las estructuras mentales, cognitivas, coordinativas, condicionales, afectivo-sociales, emotivo-volitivas, expresivo-creativas y bioenergéticas que soportan las actuaciones individuales de los jugadores. Las situaciones que diseña el entrenador deben proponer la auto-reflexión y el auto-conocimiento para crear una visión personal de cada experiencia del entrenamiento. Por eso no se trata de escoger un método u otro, o una clase de ejercicios o los contrarios. Hay que pensar en el jugador y diseñar condiciones de las tareas que le permitan auto optimizarse. La práctica debe entenderse como una actividad global que permita al deportista ser verdaderamente participante y no alguien sometido al cumplimiento de las obligaciones que propone el entrenador. Se trata de proponer un entorno de práctica donde exista un intercambio de información entre el/los jugador/es y el técnico, pero sobre todo una actividad motriz donde la propia aportación de los jugadores y su interpretación de lo que sucede sea lo más importante.

En los deportes de equipo no valen los mismos principios que en las especialidades individuales. Los conceptos de número de repeticiones, pausas, intensidad y volumen no tienen el mismo valor. Con el balón en los pies o en las manos, mejorar un 1% o un 2% el VO2max o trabajar un 5% por encima del umbral anaeróbico no tiene la misma relevancia que en el atletismo o el ciclismo. Ni hay un número ideal de repeticiones en los ejercicios, ni tampoco una duración de las tareas que sea siempre la ideal. Depende. Los jugadores se optimizan más o menos rápido, con más o menos ejecuciones/repeticiones dependiendo de su talento, de su motivación, de su interés en la práctica, de sus experiencias anteriores, del estado que tengan ese día o de la libertad que proponga el entrenador. El éxito en la competición se encuentra mucho más determinado por la adecuada interpretación del espacio y del tiempo que por la mejora de cualquier indicador fisiológicos. Se puede estar alejado de la mejor forma individual y, sin embargo, ser determinante para relacionarnos con efectivamente/afectivamente los compañeros. La idea está clara: en el fútbol y los deportes de equipo no se entrena a la hormona fosfofructokisana o las fibras tipo IIA. Se practica con jugadores con nombres y apellidos y con características personales muy distintas unos de otros.

En los deportes de equipo entrenar es enseñar/intercambiar información. Los entrenadores son seres humanos que forman a otros seres humanos, ayudándoles a generar una energía que les permita satisfacer las necesidades de cada momento y cada situación y no sólo los deseos del preparador. En el fútbol y los deportes de equipo hay que ayudar a que los jugadores optimicen su interpretación del entorno, seleccionen la mejor alternativa posible de actuación que pueden proponer entre las que poseen, sean capaces de ejecutarla de forma variada y adaptada a las condiciones del contexto e identifiquen como autoevaluarse para optimizarse. Y, además, toda esa interpretación del espacio debe ir en la línea que desea el entrenador para mejorar a todos los componentes del equipo en una idea compartida.

 

Carlos Lago Peñas

 

Referencias:

  1. Seirul·lo Vargas, F. (2001). Entrevista de Metodologia y Planificaciíon. Training Fútbol.
  2.  Seirul·lo, F. (2009). Una línea de trabajo distinta. Revista de Entrenamiento Deportivo, 23(4): 13-18.
  3.  Seirul·lo, F. (1998): Valores educativos del deporte en D. Blázquez (ed): La iniciación deportiva y el deporte escolar (2ª edición), pp. 61-75, Barcelona: INDE.
  4.  Seirul·lo, F. (1993b): Preparación física aplicada a los deportes de equipo, Colección CadernosTécnico-Pedagóxicos do INEF de Galicia, A Coruña: Centro Galego de Documentación e Edicións Deportivas.
  5.  Seirul·lo, F. (2010). Estructura sociafectiva. Documento INEFC – Barcelona. Tomado de: http://www.motricidadhumana.com/estructura_socioafectiva_doc_seirul_lo_Outline_drn.pdf
  6.  Seirul·lo Vargas, F. (1993). Preparación física aplicada a los deportes de equipo: balonmano. Cuadernos Técnico Pedagógicos de INEF de Galicia nº 7.
  7. Durand, (M. (1988). El niño y el deporte. Barcelona: Paidós.

 

 

 

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