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diciembre 17, 2021

Medicina

¿Cómo afecta la ingesta del alcohol a los deportistas?

By Pedro L. Valenzuela.

El alcohol, aunque sea en dosis moderadas, forma parte del día a día de gran parte de la población. Esto no excluye a los deportistas, que muchas veces finalizan la jornada deportiva socializando o celebrando con alguna bebida de por medio. Por todos es sabido que el consumo de alcohol puede tener importantes consecuencias en la salud. Por ejemplo, un estudio con datos obtenidos a nivel mundial (195 países) publicado en la prestigiosa revista Lancet mostró que el consumo de alcohol se encuentra como la séptima causa de muerte en el mundo, atribuyéndosele entre un 4 y un 12% de los fallecimientos en mujeres y hombres, respectivamente.1 De hecho, los análisis mostraron que la única cantidad de alcohol que minimizaba los efectos adversos en la salud era no tomar ninguna bebida alcohólica a la semana (es decir, que incluso dosis muy bajas podrían tener ciertas consecuencias).1 Pero, ¿cuáles son las consecuencias del consumo de alcohol en el rendimiento deportivo?

Las consecuencias del alcohol en el rendimiento deportivo

Existe cierta evidencia en deportistas amateur de que el consumo moderado de alcohol podría no entorpecer las adaptaciones positivas generadas con el entrenamiento. Por ejemplo, un estudio evaluó los efectos de consumir alcohol de forma diaria (el equivalente a dos cervezas de 330 mL al día si eran hombres, y una cerveza de 330 mL si eran mujeres) en los beneficios obtenidos con un programa de 10 semanas de entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT, por sus siglas en inglés).2,3 Una vez finalizado el programa de entrenamiento, los autores no observaron diferencias entre los participantes que habían consumido alcohol y los que no para ninguna variable, ya que ambos grupos disminuyeron su masa grasa, aumentaron su masa muscular, y mejoraron su capacidad cardiorrespiratoria y fuerza muscular de forma significativa.

Es importante comentar, no obstante, que el estudio mencionado fue financiado por el Centro de Información Cerveza y Salud, lo cual puede inducir cierto sesgo en los resultados. Además, el estudio fue realizado en deportistas amateur, por lo que estos resultados no son necesariamente aplicables a deportistas profesionales en los que hasta el más mínimo detalle cuenta. En este sentido, existe cierta evidencia de que el consumo de alcohol – sobre todo en grandes dosis – podría empeorar las adaptaciones al entrenamiento. Por ejemplo, un estudio observó que el consumo de 1.5 g/kg de alcohol (lo que equivale a aproximadamente 10 cervezas en un solo día) reduce el ratio de síntesis proteica post-ejercicio, lo que inhibiría las adaptaciones anabólicas (es decir, de crecimiento muscular) al entrenamiento.4 Por otro lado, otro estudio evaluó a 11 sujetos que realizaron un ejercicio excéntrico diseñado para provocar daño muscular, y tras el cual consumieron 1 g/kg de etanol (unos 230 ml de vodka) o zumo de naranja (utilizado como grupo control).5 Curiosamente, los resultados mostraron que la disminución de fuerza los días posteriores a dicho ejercicio fue mayor (incluso el doble) tras haber consumido alcohol que al haber consumido zumo de naranja, pese a que no hubo diferencias en el dolor percibido o en los niveles de creatin kinasa (un marcador de daño muscular).

Conclusiones

Por lo tanto, aunque existe cierta evidencia en deportistas amateurs de que el consumo muy moderado de alcohol (ej., una cerveza al día) podría no interferir con las adaptaciones al entrenamiento, teniendo en cuenta los efectos perjudiciales del alcohol en la salud y los posibles perjuicios – sobre todo al ingerir grandes cantidades – en las adaptaciones musculares (incluyendo una menor síntesis proteica y una peor recuperación post-ejercicio), el consumo de alcohol debe reducirse lo máximo posible entre los deportistas.

Referencias:

  1. Griswold MG, Fullman N, Hawley C, et al. Alcohol use and burden for 195 countries and territories, 1990-2016: A systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2016. Lancet. 2018;392(10152):1015-1035. doi:10.1016/S0140-6736(18)31310-2
  2. Molina-Hidalgo C, De-Lao A, Jurado-Fasoli L, Amaro-Gahete FJ, Castillo MJ. Beer or ethanol effects on the body composition response to high-intensity interval training. The BEER-HIIT study. Nutrients. 2019;11(4). doi:10.3390/nu11040909
  3. Molina-Hidalgo C, De-La-O A, Dote-Montero M, Amaro-Gahete FJ, Castillo MJ. Influence of daily beer or ethanol consumption on physical fitness in response to a high-intensity interval training program. The BEER-HIIT study. J Int Soc Sports Nutr. 2020;17(1):1-13. doi:10.1186/s12970-020-00356-7
  4. Parr EB, Camera DM, Areta JL, et al. Alcohol ingestion impairs maximal post-exercise rates of myofibrillar protein synthesis following a single bout of concurrent training. PLoS One. 2014;9(2):1-9. doi:10.1371/journal.pone.0088384
  5. Barnes MJ, Mündel T, Stannard SR. Acute alcohol consumption aggravates the decline in muscle performance following strenuous eccentric exercise. J Sci Med Sport. 2010;13(1):189-193. doi:10.1016/j.jsams.2008.12.627

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