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26 febrero, 2021

China me confunde: entender a nuestros seguidores en el país asiático

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Se repite a menudo que el modelo de negocio de los clubes deportivos es cada vez más parecido a una multinacional. Solo en seguidores de redes sociales, los principales equipos del fútbol europeo multiplican por dos y hasta por cuatro el número total de habitantes de sus países de origen. Los asiáticos representan la mayor porción de esos aficionados extranjeros, con especial peso de China. La misma NBA ha conseguido que 300 millones de aficionados chinos sigan sus encuentros durante su última temporada. Una cifra que casi iguala el número total de habitantes de EEUU, pero que es una pequeña fracción de la población de aquel país, formada por 1.400 millones de personas. El chino es un mercado inmenso, y muy rentable, pero del que se puede ser expulsado abruptamente, como le ha ocurrido a la propia NBA. Y es que no es fácil entender la cultura deportiva china, especialmente para los clubes americanos y europeos.

La confusión cultural siempre tiene el mismo origen: el modo de entender la vida social. El deportista y los técnicos de un club occidental consideran que deben someterse, como mucho, a la disciplina del equipo, de la liga y de la federación, pero con la libertad de expresar sus opiniones, disentir y hasta de enfrentarse a su propio club. No solo en el ámbito deportivo, también en cualquier tendencia social, e incluso política. En el deporte chino es al contrario, se respeta de forma absoluta la jerarquía, y el jugador debe atenerse a lo que dicte la autoridad superior, su liga y su federación. Lo consideran natural porque su herencia cultural y social les obliga a anteponer las decisiones comunes a las individuales, igual que desde niños aprenden a mostrar respeto a sus familias, profesores y autoridades políticas. Tan importante es entender que para nuestra mentalidad esa falta de libertad individual no es aceptable, como que para un chino no tiene ningún sentido lo que hacen nuestros jugadores.

Pocos casos lo han reflejado mejor que los de dos figuras del fútbol de las ligas europeas, el turco Mesut Özil y el inglés Wayne Rooney.  Ambos coincidían en haber triunfado en China, con un gran número de seguidores. Özil había conseguido 6 millones de seguidores en Weibo, la red social más importante en aquel país. Hasta que denunció el trato dado por las autoridades políticas chinas a los Uigures, minoría con cuya religión musulmana se sintió identificado. Aunque lo hizo en Twitter, amigos y asesores le advirtieron que debía dar por perdido el mercado chino, como así ocurrió. El avatar de Ötzil fue eliminado de los videojuegos chinos, y su nombre borrado de los motores de búsqueda, que daban error como resultado. Su propio equipo eliminó su imagen del merchandising destinado a celebrar el Año Nuevo Chino. La decisión del jugador afectó también a la liga inglesa, cuyas dos cadenas de televisión chinas asociadas, CCTV y PPSports, se negaron a retransmitir partidos del Arsenal. Hay que subrayar el dato de que China es el socio extranjero de mayor importancia en las retransmisiones televisivas de la Premier.

En cuanto a Wayne Rooney, una vez extendida su popularidad en China, a raíz de jugar en el Manchester, contrató una agencia especializada en marketing deportivo en ese mercado, RedLantern. Con dos equipos coordinados entre Beijing y Reino Unido vigilaban la huella digital del deportista, facilitando que sus fans chinos recibieran detalles de su vida y de sus éxitos deportivos rehuyendo de cualquier posible polémica.

En casos como estos es fácil limitarse a pensar que China es un sistema autoritario y que sus ciudadanos no tienen libertad. Pero nunca debe perderse de vista que muchos chinos comparten la visión de sus autoridades, y que en el caso de Özil se sintieron genuinamente ofendidos. Zhe Ji, director de RedLantern, empresa de marketing deportivo especializada en China, y que trabaja para la Premier, suele recordar a sus clientes que en aquel país la asociación de fútbol tiene control total sobre la liga y sobre cada jugador individual. El aficionado chino se queda atónito, y se enfada, cuando ve a un jugador occidental saltarse esa disciplina, porque no sabe que aquí no existe. Y la imagen de su antiguo ídolo, simplemente, se cae a pedazos.

Un caso muy semejante ocurrió con la NBA, con mucha mayor repercusión, porque el baloncesto es uno de los deportes más populares de China, mucho más que el fútbol. Daryl Morey, director general del equipo Houston Rockets envió un tuit apoyando las protestas de Hong Kong contra su asimilación al régimen chino. Inmediatamente dos patrocinadores del equipo, la marca de calzado Li Nung y el banco Shangai Pudong cancelaron sus contratos. Los medios chinos publicaron columnas de opinión denunciando que se había ofendido la sensibilidad de los aficionados al baloncesto del país. Morey dio marcha atrás, reconociendo en un nuevo tuit que había hablado sin informarse, solo de oídas, y que en realidad ahora tenía otra interpretación sobre lo que estaba ocurriendo en Hong Kong. Demasiado tarde. Joseph Tai, el multimillonario fundador de Alibaba y dueño de Los Angeles Lakers, explicó que el movimiento honkonés se entiende como separatista y por tanto atenta contra la integridad territorial del país, y que el daño hecho por Morey a la propia NBA tardará en curarse. De momento así es: las cifras espectaculares de la última temporada hubieran sido aún mayores si los medios de comunicación chinos no hubieran limitado el acceso a muchos de los encuentros de la liga de baloncesto americana.

No es fácil tener dos corazones, ni para un equipo ni para una liga. En EEUU también hubo aficionados americanos ofendidos, en este caso por la retractación de Morey. Los aficionados turcos del Arsenal mostraron su descontento porque el Arsenal relegara a Özil. Y es que cuando se toma la decisión de implantarse en el gigante asiático, se debe ser muy consciente tanto de los límites que esa decisión impone, como de la repercusión que tendrán nuestras actuaciones en los aficionados de cada continente.

 

Martín Sacristán

 

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